El castillo Vogelod

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Grigori Iefimovich Rasputin

Rasputin, el aldeano

Rasputin La fecha exacta del nacimiento de Grigori Iefimovich Rasputin se ignora, aunque se suelen dar como buenos los años 1868 o 1869, en Pokrowskoie, pequeña población del distrito de Tiumén, cerca de Tobolsk, en el norte de Siberia.

El padre de Rasputin, Iefim Andreievich Rasputin, habia sido cochero en el Correo Imperial Ruso. Bebedor asiduo, perdió uno de sus caballos y la ley lo condenó a un año de carcel. Al salir, cambió su conducta, y junto a su mujer Ana Iegorowna, se trasladó al Este, donde encontró la aldea de Pokrowskoie, en esa época en formación. Trabajó de granjero, y mas tarde fue elegido jefe de la comunidad, lo que muestra cuan respetado era.

Tuvieron dos hijos: Mischa y Grigori o Grischa, que seria mas conocido para la historia como Rasputin. Este manifestó muy pronto su devoción por la granja y los caballos. Llegó a conocer tan bien su comportamiento y enfermedades, que los vecinos le llamaban cuando tenian algún caballo enfermo.

Aunque aún era incipiente, se desprendia de su persona una oculta fascinación, mezclado con una extraña facultad adivinatoria. Años mas tarde, su hija Matriona repetiria unas palabras oidas a su padre:

...'Jamás me he atrevido a robar nada. Siempre he creido que todo el mundo lo descubriria, pues me daba cuenta en seguida cuando alguno de mis camaradas robaba. Aun cuando este camarada robara un objeto oculto situado en un lugar distante, yo siempre podia ver el objeto detras de él.'

Sin embargo, nunca recibió una educación notable, pues se escapaba en cualquier momento a los bosques y estepas de la zona. Su padre intentó enseñarle lo basico, pero era inutil. Nunca aprendió a escribir mas alla de unos garabatos infantiles. Su padre si tuvo más exito en otra afición: la Biblia. El joven Grigori se sintió atraido de inmediato por la historia de la Virgen Maria, José y el niño, y se dedicaba a pasar las horas muertas hojeando las laminas en color del libro de los libros.

Cuando tenia 12 años, ocurrió su primera tragedia: su hermano Mischa cayó al rio Tura, y Grigori se lanzó de inmediato a salvarlo. Lo consiguió, pero su hermano enfermó de neumonia y falleció poco despues.

Grischa contrajo una fiebre muy extraña, y todos pensaron que se debia al pesar por la muerte de su hermano. Durante semanas estuvo en ese estado. Pero durante una de esas veladas donde los vecinos se acercaban a la casa, comentaron que a uno de los carreteros mas pobres del pueblo le habian robado el unico caballo que tenia. Se habia registrado todos los establos, pero sin encontrar nada. Entonces Grischa se levantó, con la palidez cadaverica de su rostro, y se plantó en el centro del grupo de los campesinos. Antes de que nadie pudiera recobrarse del asombro, Grischa se sentó a horcajadas sobre un campesino, y empezó a gritar:

'¡Arre, arre, Piotr Alexandrovich! ¡Tú eres el ladrón! ¡Tú robaste el caballo!'

La duda se apoderó de los campesinos. Y tras terminar la velada, algunos se diriguieron a la casa de Piotr, y lo vieron salir de un escondrijo con el caballo robado. Para esas mentes sencillas de la aldea, y fuertemente religiosas como eran los campesinos de la Madre Rusia, lo que sucedió fué que Dios habia hablado por boca de Grischa. La leyenda habia empezado a tomar forma.

Otra desgracia sucedió: murió su madre y un incendio destruyó casi toda la casa. En esa granja arruinada solo quedaron Iefilm Andreievich y su hijo Grigori Rasputin. A los 16 años, Grigori ya estaba trabajando dedicado al transporte de mercancias y viajeros por toda Siberia. Descubrió pronto el fascinamiento que ejercia sobre las mujeres, y la aldea de Pokrowskoie estaba escandalizada por el libertinaje sexual de ese muchacho, que años atras habia servido de vehiculo de Dios para hacer un milagro. También se ganó fama de borracho, y no faltaba una noche despues del trabajo que no se emborrachara.

En ese tiempo, conoció a un novicio, estudiante de religión, que se dirigia al monasterio de Werkoturie. El novicio se dió cuenta de los amplios conocimientos sobre la materia que tenía ese carretero palurdo, y le aconsejó que no se entregara a una vida disoluta. Rasputin sintió renacer el fervor religioso, y encaminó sus pasos al monasterio. Alli se hizo devoto, y descubrió un credo hereje 'clysti', seguido por una de las facciones de los monjes. Estos monjes que seguian esa doctrina, estaban como prisioneros en el monasterio para ser purificados y llevados hacia la Iglesia ortodoxa, la apostasia, doctrina que seguia la otra mitad de los monjes.

Rasputin descubrió en el credo de 'clysti', su verdadera razón de ser. Dada su personalidad, no le fue dificil confraternizar con una doctrina donde latia la convicción de que los hombres podian sentirse unidos a Dios ya en la tierra, sin tener que esperar a la muerte. Quienes armonizan su vida terrena con los tesoros del cielo, podrian regresar a Dios sólo con renovar en si mismos la misteriosa muerte de Jesús, que era, no un hecho irrepetible, sino renovable en todo momento. Estos hombres renacerian por segunda vez del espiritu, y podian acceder y desarrollarse en una vida superior. Quien alcanzara esta 'resurreccion misteriosa' tendria poder para curar a los enfermos, ver el futuro, y hacer toda clase de milagros. Compaginando la adoración de la divinidad con los placeres terrenos, despues de la 'muerte misteriosa', todos sus pecados le serian perdonados. Esta es la doctrina que siguió Rasputin durante toda su vida.

Pero Rasputin no tenia madera de monje, y volvió a su pueblo, estando ya impregando su espiritu de ese credo 'clysti' que tanto le ayudaria en los años posteriores.

En 1890, se casó con Praskovia Feodorovna Dubrownin, cuatro años mayor que él. Tuvieron un hijo, pero a los seis meses falleció. En medio del dolor, confesó a un amigo que habia tenido una visión y habia visto a la Virgen Maria. Un monje le indicó que debia de hacer peregrinaje hasta el monte Athos, para rezarle a la virgen en el convento de Afon. Despues, debia seguir peregrinando durante varios años mas. Era el año 1891.

El Rasputin mistico

Christopher Lee como Rasputín para Hammer FilmsAl principio del peregrinaje, llegaban a la familia de Rasputin noticias sobre los sitios que visitaba, aunque la mayoria de las veces, no se sabia a ciencia cierta si era él. Su mujer, sobre todo, se imaginaba que si. Pero poco a poco fueron menos frecuentes, hasta que cesaron del todo. Al tercer año, empezó a correr el rumor de un hombre santo que hacia milagros, y que oficiaba en lo mas profundo del bosque extrañas ceremonias ante cruces hechas de ramas, y rodeado de hermosas doncellas, a las que abrazaba y besaba, pero que era del agrado de Dios. El hombre gritaba '¡Poned a prueba vuestra carne!', que iniciaba danzas enloquecidas y grandes orgias.

Tambien habia una larga lista de sus milagros: habia exorcizado a una monja poseida por el demonio; adivinaba hechos futuros que ocurrian; habia logrado que lloviera tras una larga sequia...

A los tres años, Rasputin volvió a su casa. Su entrada fue revelador de cuanto habia cambiado: bendijo a todos con la señal de la cruz que dibujó en el aire. Se alojó en el refugio subterraneo del hogar, donde solian dormir los peregrinos que llamaban de noche. Alli dormiria Rasputin sobre las frias losas del suelo. Por las noches, se podian oir sus cantos jubilosos, que se alternaban con quejidos estremecedores.

Corrió la noticia en la aldea de la llegada de Rasputin, y de su cambio tan profundo. Pero los campesinos aun recordaban sus excesos con el alcohol y las mujeres, y no estaban muy convencidos de que ese cambio era verdadero. Un miembro del consejo parroquial fue el primero en ir a verle al sotano. Pero cuando salió, tenia tal cara de espanto, y contando ciertas cosas, que nadie dudó de que Rasputin se habia convertido en un santo. Desde entonces, la peregrinación de los habitantes de la aldea a la casa fue constante. Sus mas ardientes defensoras eran las mujeres, que al separarse de Rasputin y de sus rezos, lo hacian con las mejillas ruborizadas como el que ocurre despues de una aventura amorosa.

La fuerza de Rasputin radicaba no en su cuerpo, sino en su mirada. Todos los que lo trataron, hablan de la fascinación que ejercia su mirada en aquellos a los que el se dirigia. Segun su hija, tenia el don de contraer o dilatar sus pupilas a voluntad, dejando a todos la impresión de ser desnudados por el.

La noticia tambien llegó a oidos del padre Piotr, el pope de la aldea de Pokrowskoie. Este no lo veia como un hombre santo, sino todo lo contrario, como un enviado de Satanás. Pero pronto quedó abandonado por su rebaño de fieles, que preferian a Rasputin. No tuvo mas remedio que enfrentarse con él, y un dia se presentó en el sotano. La voz de Rasputin, hasta ese instante gimiente y estentórea, enmudeció. De pronto se oyó como un cañonazo sobrecogedor y continuó en alaridos que ponian los pelos de punta. El padre Piotr salió de la casa palido como el marmol, sin dejar de correr. Para este estaba claro: Rasputin era el Anticristo.

Asi pues, elaboró un informe completo sobre Grigori Rasputin, y lo envió al obispo de Tiumen, el cual se presentó en la aldea con una comisión. Interrogó a todos los que habian bajado a la cueva donde el sospechoso impartia sus enseñanzas a hombres, mujeres y niños. Todos alababan la santidad de Rasputin. No encontró motivos para arrestarle, pero el padre Piotr insistia en que era el Anticristo, y el obispo lo envió de nuevo con un gendarme a arrestar a Rasputin. Pero el gendarme, al ver a Rasputin rezando de rodillas, quedó tan impresionado que se arrodilló tambien, y Rasputin le hizo la señal de la cruz sobre la cabeza, hablandole con palabras tan bellas que el pobre hombre, emocionado, besó la mano del santo, llamándole 'padre Grigori' y le suplicó que le perdonase sus pecados.

Pronto llegó a oidos de todos el nombre, 'padre' con que el gendarme se dirigió a Rasputin. Desde entonces, este fue el padre Grigori, un auténtico hombre santo. Su fama comenzó a extenderse mas alla de la aldea. Al cabo de tres semanas sin salir de la casa, se supo que Rasputin pronto lo haria. Una multitud le esperaba a las puertas. Apareció una figura flaca, con el rostro como el de un muerto y con huellas de sufrimiento. A su paso, los campesinos se arrodillaban, y gritaban '¡Padre Grigori! ¡Padre Grigori! ¡Nuestro salvador!' A ratos, Rasputin se paraba a bendecir a las muchachas y las mujeres casadas, y la muchedumbre corria a tocar las ropas de las que el santo acababa de nombrar como sus discipulas. Luego, despidió a las masas, y con sus elegidas se adentró en el bosque.

Rasputin en la corte imperial

Rasputín y sus concubinas

El zar Nicolás II y su mujer, la zarina Alejandra, tenian cuatro hijas: Olga, la mayor, seria y estudiosa; Tatiana, la mas hermosa de todas las hijas del zar; Maria, timida y apacible, y Anastasia, la mas revoltosa de todas ellas. Pero faltaba el heredero varón. Anastasia se puso en manos de "milagreros" y "mediadores", que juraban que podian solucionar el problema del heredero, pero la zarina no se quedaba embarazada de nuevo.

Entonces, un sacerdote, el padre Teófano y otros como él pensaron que ya era hora de encauzar a la pareja imperial por la senda de la fe verdadera. Teófano convenció al zar de que canonizara a Serafin de Sarow, un traumaturgo ruso fallecido hace tiempo para obtener de él favores especiales. Durante la canonización, la zarina se bañó en un estanque cercano a la tumba de Serafin, y con el tiempo se comprobó que por fin estaba embarazada. ¿Milagro de Serafin? No se sabe, por supuesto, pero esto alentó al padre Teófano de que la pareja imperial debia seguir la auténtica fe ortodoxa, y pocos años despues, recurrió para ello a Rasputin.

Rasputin llegó a San Petersburgo en 1905, y pronto corrió su fama de milagrero, y una relación con sus milagros: habia transformado un puñado de tierra en una rosa, y habia curado a una paralitica. El hijo varón de los zares, Alexis, habia nacido con una grave enfermedad incurable: hemofilia. La mas pequeña herida le podia provocar un desangramiento mortal, y una de ellas, le encaustró en la cama moribundo. Un dia, la zarina recibió noticias de un hombre santo en la ciudad. El propio padre Teófano y obispos como Hermógenes y el reverendo Iliodor, le dieron respuestas entusiastas acerca de ese hombre, que no era otro que Rasputin. Asi pues, la zarina y su marido, en su desesperacion por salvar a su hijo, mandaron llamarlo.

La primera visita del padre Grigori fué en secreto. Este, nada mas ver a Alexis, le dijo: 'Nada temas ya, Alexis', y pasó su mano por todo el cuerpo del niño, de la cabeza a los pies: '¿Ves? Ya he arrojado de tu cuerpo todos los males que te atormentaban'. Y seguidamente se puso a contarle historias de la lejana Siberia. El niño mostró sorprendentes muestras de mejoria. Al despedirse, la emperatriz, agradecida y con lagrimas en los ojos, tomó la mano del mujik y la besó. Rasputin hizo la señal de la cruz sobre su cabeza. 'Tu hijo sobrevivirá si tu tienes fe en mi persona' dijo Rasputin. Aquella noche, la zarina confesó al zar que el mujik era un hombre extraordinario y que no tenia la menor duda de que lo enviaba Dios.

Rasputin ya estaba en la corte. Un personaje que la frecuentaba, recordaba como era su actitud hacia el zar y su familia: 'Rasputin supo ganarse la confianza y el cariño de los zares. Los estimuló, les dió coraje y alegria, ánimos, consuelo y esperanza. A veces, también los hacia llorar, pues nunca midió sus palabras, nunca se preocupó de elegir las menos rudas. Sus expresiones siberianas solian chocar con la delicadeza de sus oyentes. Sin embargo, el agudo Rasputin pronto advertiria la tensión o el dolor que acababa de provocar, y se apresuraba a contar algún chiste y devolver el encanto a la velada'.

Rasputin llegó a alcanzar un impresionate influjo en toda la familia, incluida sus hijas. Las murmuraciones pronto comenzaron: se criticaba que el burdo campesino entrara todas las noches en el dormitorio de las muchachas a darle un beso de despedida. El pueblo siempre creyó que habia algo más que simple amistad entre las hijas mayores del zar y el hombre santo, pero los historiadores lo niegan: una cosa eran las mujeres con las que se divertia, y otra muy distinta la zarina y sus hijas. Rasputin era violento, descarado, sin educación, pero no era tonto. Sabia ponerse sus limites.

Esta admiración hacia Rasputin, se puede explicar por el aburrimiento que era normal en la corte. No se celebraba fiestas ni bailes, y normalmente predominaba la reclusión en unos palacios fastuosos, pero sin diversión.

En poco tiempo, Rasputin se convirtió en confidente de las hijas de los zares. Estas le revelaban los mas nimios secretos de su vida, y si se enamoraban de algun oficial del ejercito, lo primero que hacian era confiarselo a Rasputin, ya sea verbalmente o por carta. En cuanto a Alexis, el enfermo hijo de los zares, bastaba que si se pusiera enfermo, llamaran a Rasputin por telefono para que este le hablara y recobrara de pronto su salud. Una amiga de Rasputin contaba que estando en su casa de visita, llamaron por teléfono y el propio mujik tomó el aparato:

- '¿Eh? ¿Que ocurre? ¿Que Alexis no puede dormir? ¿Que tiene? ¿Dolor de oidos? ¡Traedle inmediatamente al teléfono!... Alexis, ¿eres tu? ¿Que te pasa? ¿Por qué no duermes? ¿Que te duele el oido? No es verdad. No creo que te duela el oido. Estoy seguro de que no te duele nada. ¡Vamos a la cama y a dormir! ¡El oido ya no te duele, no te duele, te lo digo yo: no te duele! ¿Me oyes bien? ¡Vamos, a la cama y a dormir!' Minutos despues volvió a sonar el telefono, y anunciaron que el zarevich se habia acostado sin dolores y que dormia placidamente.

En el diario del zar, el nombre de Grigori aparece frecuentemente:

-'He conocido a un hombre de Dios llamado Grigori'.
-'A las siete y cuarto Grigori vino a vernos portando una imagen de San Simeón de Werkoturie. Saludó a los niños y conversó con nosotros hasta las ocho y cuarto'.
-'Militza y Stana se sentaron a la mesa con nosotros. Toda la noche hablamos de Grigori'.

Dada esa admiración de los zares hacia el campesino, pronto se formaron dos bandos antagónicos: los amigos de Rasputin y sus enemigos. Rasputin, fisicamente poderoso, con una personalidad magnética, era disputado por todas las damas de aquella aburrida sociedad para llevarlo a sus fiestas. Sus admiradoras le regalaban blusas, camisas bordadas, perfumes. Pero en el fondo, seguia siendo un hosco campesino de las estepas de Siberia. Su trato hacia las mujeres que caian rendidas a sus pies, y que le seguian a todas partes, era humillante: las trataba a gritos de carretero, e incluso insultaba a cierta dama llamandola 'vaca gorda'.

El fin de Rasputin

Rasputin

Con el tiempo, las acusaciones hacia Rasputin aumentaron. Quien en realidad gobernaba la Santa Madre Rusia no eran los zares, sino un burdo campesino sin educación ni modales, que influenciaba en toda la familia real. Los zares siempre intentaron defender a Rasputin, negando esas infamias, y esforzándose por no dejarse convencer por las continuas pruebas de la vida licenciosa del mujik: orgias continuas en su estancia en San Petersburgo, matrimonios destrozados. Pero los zares las rechazaban, y era comprensible, pues en su estancia en palacio nunca dio muestras de esa supuesta vida licenciosa.

Además, Rasputin se habia granjeado multitud de enemigos, pues todos los que en la corte se habian opuesto a él, habian sido o bien destituidos de su cargo, o mandados a algun remoto lugar de Siberia. Era consciente de que su vida estaba amenazada, pero se consideraba lo suficientemente fuerte para evitar cualquier ataque sobre su vida.

Entonces apareció el principe Felix Jussupoff. Un aristócrata de unos 30 años, con la apariencia de un adolescente, y que odiaba con todas sus fuerzas a Rasputin. Ese odio empezó por algo muy sencillo: su primera visita a casa de Rasputin fue con su madre y una joven llamada Munia. Esta habia sido novia de su difunto hermano, y la adoraba. Cuando vio como ese sucio campesino se acercaba a ella y la besaba groseramente en la boca, el principe se indignó y deseó castigarlo. Cuando sacó a relucir el tema a Minia, esta le respondió que ''El padrecito es un santo. En él, los besos y los abrazos no son pecados, sino santificación'.

La indignación de Jussupoff aumentó con el tiempo. En Rusia sólo se hablaba de esa maldita influencia del mujik sobre la pareja real, sobre la corte y sobre las grandes decisiones del Estado. ¿Como habia podido caer Rusia en manos de un ignorante campesino, ambicioso, grosero y libertino? Por todo el pais, habia principes de la Iglesia, ministros, comerciantes, hidalgos que habian sido humillados por Rasputin, arruinados y destituidos, y no podian ni defenderse. Tampoco podia comprender como las mujeres de la alta aristocracia rusa, con su educación, podian entregarse a los brazos de ese sucio campesino. Entonces, decidió acabar con la lacra que significaba Rasputin.

Faltaban tres semanas para que terminara el año 1916. Y Rasputin entendió que su fin estaba próximo. Desde muchos años atrás, sabia que seguramente moriria asesinado. Un dia que regresó de dar un paseo por el Neva, dijo: 'Lo he visto todo lleno de sangre de Grandes Duques', aseguró a su vuelta. Y efectivamente, poco tiempo despues Rusia se iba a convertir en un gran charco de sangre aristócrata. Más tarde, escribió una carta. El texto integro es este:

'Escribo y dejo detrás de mi esta carta en San Petersburgo. Sospecho que moriré antes del 1 de enero, deseo que el pueblo ruso, el Padre, la Madre rusa y los hijos, la tierra toda de Rusia sepan lo que deben entender. Si me dan muerte asesinos comunes, y particularmente mis hermanos los campesinos rusos, vos, zar de las Rusias, no teneis nada que temer. Continuad en vuestro trono y gobernad; y vos, zar ruso, no tendreis nada que temer por vuestros hijos; ellos reinarán durante siglos en Rusia. Pero si me dan muerte los Boyardos, los nobles, y si derraman mi sangre, sus manos quedarán manchadas entre si y se odiarán, y durante veinticinco años no habrá nobles en el pais. Zar de todas las Rusias, si el sonido de una campana os anuncia que Grigori ha sido muerto, debeis saber esto: si son vuestros parientes los que han preparado mi muerte, entonces ninguno de vuestra familia, es decir, ninguno de vuestros hijos o parientes, vivirá mas de dos años. El pueblo ruso los matará. Yo me ausento y siento dentro de mi la voz de Dios que me ordena decir al zar de Rusia cómo debe vivir cuando yo haya desaparecido. Debe meditar y proceder con prudencia. Tened siempre en cuenta vuestra seguridad y decid a vuestros parientes que yo he pagado por ellos con mi sangre. Yo soy el que moriré. Ya no me encuentro entre los vivos. Orad, orad, sed fuertes, pensad en vuestra familia. Grigori.'

Los historiadores coinciden en manifestar que esta carta es auténtica.

Mientras tanto, el principe Jussupoff preparaba su crimen. Para ello, convenció al gran duque Dimitri Pavlovich, y a un diputado, Purichkevich, además del ayuda de cámara del principe Jussupoff, Nededoff, y un oficial de caballeria, Sujotin. La arma iba a ser el veneno, que se lo proporcionaria el asistente de Purichkevich, un medico polaco llamado Lazovert. Con ese veneno iban a rellenar los alimentos que ofrecerian al padrecito. Asi pues, un dia Jussupoff invitó a Rasputin a su casa. Tras varios encuentros mas, Rasputin se sintió amigo del principe, y creia que este le correspondia igualmente. El principe incluso le visitaba frecuentemente en su casa de la calle Gorojovaia de San Petersburgo. Una vez obtenida la confianza del mujik, decidió que ya era hora de perpetruar su crimen.

El 16 de diciembre de 1916, se señaló como fecha para acabar con Rasputin. El escenario, el sotano de la mansión, que era ideal para que no se escucharan los gritos en el exterior, y que adornaria adecuadamente con cojines, terciopelo y demas comodidades para que el mujik no sospechara nada. Jussupoff seria el unico que intervendria directamente, mientras que sus compañeros esperarian en la estancia situada sobre el sotano. Una vez Rasputin en la casa, Jussupoff le ofreció te y vino, pero el mujik no aceptó. Si aceptó unos bizcochos. Y ahora venia lo principal: una torta de chocolate envenenada, la cual ofreció al mujik, no sin cierto temor a descubrir que la leyenda de las facultades adivinatorias del mujik fueran ciertas. Rasputin comio un trozo, y luego bebió vino envenenado.

En este punto hay que aclarar que segun Matriona, la hija de Rasputin, esto no se correspondia con la verdad, pues según ella su padre nunca comia pastas. Y ademas, parece ser que en su cadaver no se encontró veneno. Según Matriona, todo fue un deseo del principe de mitigar el cobarde asesinato de un hombre engañado, enmarcándolo en una atmósfera de melodrama.

El fin de Rasputín versión de Hammer Films

Sigamos. El principe estaba desconcertado. Rasputin seguia comiendo y bebiendo como si nada. El veneno no hacia ningún efecto, pues deberia de haber caido ya muerto. (Pero habia algo que el principe desconocia: no se trataba de poderes ocultos, sino de un fortalecimiento de las paredes de su estomago debido a la gastritis alcohólica que padecia. En estas condiciones, el cianuro tarda algún tiempo en surtir efecto.)

Jussupoff no podia mas. El terror empezaba a embargarle, y pensaba si no seria verdad que ese hombre que tenia enfrente tenia poderes sobrenaturales. Sus complices estaban igualmente asustados. Al salir un momento el principe del sotano, les dijo: '¡Ha comido torta y ha bebido vino y el veneno no le hace ningún efecto!'. Purichkevich gruñó: '¡Habrá que bajar y estrangularle entre todos!'. Pero de verlos venir, Rasputin sospecharia. Entonces, el gran duque puso un revolver en manos del principe. Este bajó al sotano de nuevo, y Rasputin le dijo:' "Mi pequeño amigo", no me encuentro nada bien. ¡Ah, y cómo me arde la garganta!' Jussupoff empezó a tranquilizarse. Veia como Rasputin ya estaba acabado. Pero de pronto, palideció. ¡Rasputin le estaba guiñando un ojo!

-'Con Dios en el pensamiento, pero con la humanidad en la carne - exclamó Rasputin'- ¿Por qué no vamos a visitar a los gitanos? Jussupoff no salia de su asombro. ¡Que vitalidad tenia ese hombre! ¡Era insufrible! Entonces, le dijo: 'Grigori Iefimovich, será mejor que reces alguna oración ante este crucifijo'. Rasputin gruñó, y le miró. Pero se volvió a mirar al crucifijo, y el principe le disparó en la espalda. Rasputin lanzó un alarido desgarrador, y cayó en la alfombra. Los otros entraron de inmediato. Pero entonces, la luz se apagó, y todo quedó en tinieblas. El terror de los presentes alcanzó el maximo cénit ¿pero que clase de diablo venia en ayuda de aquel monstruo? se dijeron. La luz volvió, y vieron a Rasputin tendido en el suelo, con los ojos cerrados.

Rasputin habia muerto. Por fin, la verdadera plaga que asolaba Rusia habia dejado de existir. Jussupoff tocaba el cuerpo de Rasputin para asegurarse que de verdad habia muerto. Pero de pronto, observó que contraia los parpados, y ante su estupor... ¡Rasputin se incorporó! ¡Se levantaba por si solo! La gran manaza del campesino ahora le agarraba de una manga. El principe huyó de la estancia lleno de pavor, completamente aterrorizado. Tras él, iba Rasputin, arrastrandose, caminando a gatas. Al alcanzar la puerta del patio, Rasputin ya se habia puesto en pie.

En el patio, le esperaban sus complices. Purichkevich disparó al cuerpo tambaleante de Rasputin. Estos le abatieron definitivamente. Luego, le pateó el cuerpo, mas que por odio, por miedo a que se levantara otra vez. Luego, Purichkevich salió del palacio gritando a los soldados de la guardia : '¡He matado a Grigori Rasputin, el enemigo de Rusia y del zar!'. Los dos soldados le ayudaron a arrastrar el cadaver al interior del palacio. Luego se acercó un policia para averiguar el origen de los disparos: '¡Hemos asesinado a Rasputin!', le confesó el gran duque Dimitri, con los nervios aun a flor de piel. Pero luego, dieron otra versión a las personas que se encontraban: decian que habian matado a un perro.

El cadaver de Rasputin fue llevado en coche a un lugar de un rio conocido como Pequeño Nevka; abrieron un agujero en el hielo, y lo arrojaron a las aguas congeladas. Pero una de sus botas, se quedó sobre el hielo, y fue descubierta mas tarde, y de este modo pudo ser localizado el cuerpo sin vida de Grigori Iefimovich. Aunque sus captores lo arrojaron al agua con las manos atadas, se descubrió que se habia desatado una mano, lo que señala que el contacto con el agua fria lo despejó, y estaba aun con vida. Pero no encontró el agujero en el hielo. Cuando el cadaver fue encontrado, tenia la mano derecha junto al pecho, con tres dedos levantados: antes de morir, Rasputin habia realizado la señal de la cruz.

Tras conocer la noticia, la familia real se sintió consternada. El sepelio de Rasputin se celebró en secreto, a fin de evitar las manifestaciones publicas. En los dias siguientes, Nicolas II dijo: 'Toda Rusia es testigo de que me averguenzo de que a mi familia pertenezcan personas cuyas manos se hayan manchado con la sangre de ese hombre inocente'. Y decidó castigar duramente a los culpables. Mandó vigilar a Jussupoff y al gran duque Dimitri, pero pronto se levantaron voces de protesta por parte de los otros grandes duques. Asi, ese castigo tan ejemplar, se convirtió en un mero reproche: envió al gran duque Dimitri a Persia, y al principe Jussupoff a una de sus apartadas posesiones. Aun asi, la aristocracia pensó que era humillante, pero el zar no cambió de opinión.

El pueblo, al contrario, entendió que el asesinato de Rasputin no era un gesto patriótico, sino simplemente un crimen. Los campesinos sintieron profundamente la muerte del padrecito, su unico representante ante el zar, que defendió entre tanta aristocracia a los intereses del pueblo. En todas las cabañas siberianas se lloró la muerte de Rasputin. Y muchos pensaron que lo que ocurrió en Rusia poco después fue consecuencia de la muerte del padrecito.

La muerte de Rasputin solo sirvió para aumentar el descontento entre los campesinos y la aristocracia. El gobierno se desintegraba y los ministros dimitian; los revolucionarios empezaban a formar piquetes; Lenin llegaba a la estación de Finlandia de Petrogado, recibido fervorosamente por las multitudes.

El sepulcro de Rasputin fue profanado, y su cadaver quemado en una pira funeraria. La familia imperial llevaba cinco meses prisionera de los revolucionarios en el castillo de Zarskoie Selo. Luego, fueron trasladados a Ekaterinburg, en los Urales. Por el camino, pasaron por la aldea natal de Rasputin, Pokrowskoie, y la zarina pudo por fin contemplar la casa del padrecito. El 16 de julio de 1918, la familia recibió la orden de que bajaran al sotano de la vivienda donde se encontraban. Alli, el jefe de la guardia, un tal Yurovsky, disparó contra el zar. El resto de la guardia disparó tambien, y acabaron con la vida de los zares y su hijos y los sirvientes que los acompañaban.

Sin duda, las palabras de Rasputin fueron profeticas: '¡Cuando yo muera, el zar perderá su corona!'.


Creado el 02 diciembre, 2010.

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