El castillo Vogelod

Cine de terror, ciencia ficción, fantasía y literatura fantástica

No son lo que parecen

Articulo publicado en Creepy, segunda época, nº 17. Autor Cels Piñol.

"El peor lobo es el que lleva el pelo por dentro". Angela Landsbury a su nietecita. 'En Compañía de Lobos' (Neil Jordan)

No lo ponen nada fácil. Serial killers, psycho killers, asesinos. Bajo su faz sonriente se esconde la necesidad de destriparte. Ejecutivos, padres de familia, tu propio tío. No van por ahí haciendo funcionar sierras eléctricas, ni se pasean por el bosque ataviados con una máscara de hockey, ni siquiera son deformes, feos o desagradables. Son personas en las que querrías confiar. No te negarías a subir a su piso, ni a entrar en su coche, ni a perderte con él por un cementerio, ni a dejarte atar con esposas a la pata de su cama; sólo hace falta que él te lo pida.

Santa Claus

Cuando menos te lo esperes, te habrá drogado; y cuando despiertes, te estará esperando con la baba regando su barbilla y con un cuchillo eléctrico en la mano.

Para ellos, matar es un complemento de la vida diaria, algo que se apunta en la agenda, un acto cotidiano comparable a hacer pesas, ver una película de video o regar las plantas (que en casa de un psycho killer crecen sanas y vigorosas, con troncos duros y verdes hojas, por estar fertilizada con vísceras humanas la tierra de sus macetas).

No pierdas más tiempo: adquiere en cualquier librería el 'American Psycho' de Bret Easton Ellis; seguramente arremeterás contra libro y autor, pero aprenderás mucho sobre técnicas de asesinato impasible, sangre fría criminal y sinceridad sin precedentes (Patrick Bateman, el protagonista del libro, reconoce públicamente que lo que a él le gusta hacer es desmembrar prostitutas, pero nadie le hace ni puñetero caso).

Después, utiliza como modesta guía este artículo y visita salas cinematográficas o video clubs para documentarte sobre maniacos con piel de cordero. Se reflejan en los espejos, comen ajos, pueden torcer el dedo meñique, muchos pasan de la luna llena (aunque pueden ponerse algo nerviosos si en ese periodo juegan partidas de póker), no llevan modelitos egipcios a base de vendajes polvorientos, no tienen escrito 666 en el cogote ni acostumbran a transformarse en mosca, lobo o periquito asesino.

Cuando te enfrentas a un monstruo, cuando entras por descuido en un castillo tenebroso, cuando una sesión de psicofonías se desmadra o se ameniza con la aparición de un zombie que sólo ve en nosotros muslitos y alitas, sabemos enseguida que hay que salir corriendo antes de que el degenerado/vampiro/muerto viviente/criatura viscosa nos convierta en picadillo; por el contrario, los "elementos" de los que os vamos a hablar conseguirían que les lamiésemos la mano, como un chucho, antes de apuñalarnos con un afilado aparejo de cocina.

Sospecha

Sospecha Gary Grant en 'Sospecha' (Alfred Hitchcock), galante algo introvertido que se las hace pasar canutas a Joan Fontaine. Casa grande y lujosa, vida idílica hasta que a ella se le mete en la cabeza que su amado intenta deshacerse de su presencia.

¿Recuerdan la secuencia del vaso de leche? Miradas intentando escrutar el pensamiento del presunto asesino, pero nada se filtra a través del impenetrable rostro del señor Grant. La productora impuso un final al genio del suspense.

Un final feliz; pero todos veiamos a la Fontaine despeñándose por el acantilado. Si la película durara media hora más, la protagonista seguro que encontraría un destino trágico. Paranoica.

La Sombra de una Duda

La Sombra de una Duda Joseph Cotten en 'La Sombra de una Duda' (Alfred Hitchcock), impecable señorito que enamora hasta a sus sobrinas. Debajo de esa fachada cariñosa y atenta, se esconde un genio criminal que ha decidido descansar una temporada. Su ocupación: asesinar viudas. El orgullo del vecindario, el tío rico, el pariente que nunca molesta y que siempre es bienvenido. Pero la sobrina empieza a indagar, y descubre que su padrino tiene un singular pasatiempo. Los niñatos repelentes que meten las narices en todo son los peores enemigos de los serial killers. Ven al hombre del saco por todos sitios y en todo momento; lo peor es que suelen tener razón.

Psicosis

Psicosis

Anthony Perkins en 'Psicosis' (Alfred Hitchcock), heredero, como leatherface, de los métodos, la vida y los milagros de Ed. Gein. El Cara de Cuero no se corta a la hora de enseñar su atributos fálicos (ruidosa, poco discreta, erecta y siempre vibrante sierra mecánica) y estéticos (máscara confeccionada con piel humana).

El resto de la familia de Leatherface son menos fetichistas, pero igualmente sospechosos. Estan tan sonados que no inspiran ningún tipo de confianza. Apestan a carne humana picada, a hamburguesa de muslo de adolescente. Se les ve el plumero. A Norman Bates no.

Joven también introvertido y muy tímido. El típico chaval inofensivo que a pesar de su edad sigue atado a las faldas de su mamá (en estos momentos, hacemos cono que no sabemos lo de la momia con peluca que aguarda junto a la ventana y que habla como una cotorra).

Delgado, pulcro y atento. Le dejaríamos entrar sin reparos en nuestra habitación para que arreglara un enchufe o desalojara a la impertinente cucaracha de turno. De vocación, taxidermista. Deja como nuevos, rellena de espuma y cose los cuerpos sin vida de animales, familiares y otros bichos. Lo ha estado haciendo durante una película y tres secuelas.

Incurable, reincidente e hijo modelo. No duda en vestirse con los atuendos de mamá para apuñalar a sus víctimas, a modo de homenaje. La familia es lo primero, y a pocos asesinos se les ha presentado la oportunidad de mandar al otro barrio a una madre natural y a otra adoptiva. ¿Habrá un Psicosis 5 para consagrar la serie como un verdadero soap opera?.

Vestida para matar

Vestida para Matar

Michael Caine en 'Vestida para Matar' (Brian de Palma), otro que se viste de mujer, ya que su apariencia normal es la de un intachable y tranquilo psiquiatra.

Se inventa pacientes problemáticos que hacen la faena sucia por él. Otro adolescente entrometido le fastidia los planes ayudado por una prostituta de lujo, adorable, Nancy Allen. A Angie Dickinson no la matan en la ducha (lugar reservado para los sueños erótico violentos), sino en un ascensor; pero tampoco pasa del primer tercio de la película. Hitchcock obliga.

Cromosoma 3

Cromosoma 3

Oliver Reed en 'Cromosoma 3' (David Cronenberg), mital genio, mitad científico loco. No se ensucia las manos con sangre. Trabajan por él una legión de niñatos clónicos con mal genio y fuerza hercúlea.

Quizás demasiado serio y voluminoso. Sabemos que esconde algo aunque su apacible voz de médico nos haga bajar las defensas. Pensamos: bah, debe esconder un lío con una enfermera, algún que otro desliz con las anfetas o cierta afición poco importante por la comida china a domicilio. Si supieramos la verdad...

El Final de Damien

El Final de Damien

Sam Neill en 'El Final de Damien' (Graham Baker), un tipo con suerte, uno de los hombres más ricos del mundo. Su padre intentó matarle, así como su tío y una legión de fanáticos periodistas, curas y monjes que le acusan de ser el mismísimo anticristo. Ha sobrevivido a tres películas y ha dejado un rastro de cadáveres importante a su paso. Hay una cuarta parte. Inevitable. Pero que conste que nadie sospechó de su culpabilidad con una certeza absoluta.

Tan bueno, tan dulce en su infancia; tan correcto, tan bien educado en su juventud; con una campaña de imagen tan bien montada ( mejor que la de Nixon) en su madurez... Diversos animalitos y muchos accidentes trágicamente oportunos se han cuidado de que Damien Thorn llegue a la cima con el mínimo esfuerzo. Anticristo, sí; pero con cara de angel.

Doble Cuerpo

Doble Cuerpo

Gregg Henry, en 'Doble Cuerpo' (Brian de Palma), todo un cerebro criminal. Nadie sospecharía de él. Empieza una complicada trama para encubrir un asesinato y mete en el ajo a un compañero de profesión que padece claustrofobia. No dudará en recurrir al maquillaje para que el crimen sea perfecto y muy espectacular. Mujer taladrada a conciencia. Se trata de uno de esos tipos que te harían creer cualquier cosa con sólo esbozar su mejor sonrisa. Humor negro pero sano. ¿Quién dijo que planear una muerte tenía que ser trágico?

Manhunter

Manhunter

Brian Cox en 'Manhunter' (Michael Mann), fue el primero en interpretar al prestigioso psiquiatra Anibal Caníbal Lecter. Look de 'Corrupción en Miami'. Es mucho mejor el libro en que se basa, 'El Dragón Rojo' de Thomas Harris.

El doctor Lecter sólo se come a la gente que le cae especialmente mal. Desde el fondo de su celda, puede oler la colonia que lleva el agente del FBI Will Graham: "Es esa que lleva a un barquito dibujado en el recipiente".

El Silencio de los Corderos

El Silencio de los Corderos

Anthony Hopkins en 'El Silencio de los Corderos' (Jonathan Demme), consagración del mito de Lecter. Hombre aparentemente tranquilo, limpio y eficiente. Mantiene correspondencia con ilustres psicólogos y sus artículos, escritos en cautiverio, son publicados en las mejores revistas médicas del país. Lee y dibuja. Tiene una gran sensibilidad y el olfato le ha mejorado desde la última entrega: "Usa usted crema hidratante Evyan y a veces lleva l'Air du Temps, pero hoy no".

No deja de sorprender. La mente criminal que contrasta con las dotes deductivas de Sherlock Holmes no es la del Profesor Moriarty, sino la del Doctor Lecter. Héroe para los amantes del gore, rey de los psycho killers. Un tipo genial y que además anda suelto.

De Repente un Extraño

De Repente un Extraño

Michael Keaton en 'De Repente un Extraño' (John Schlesinger), un inquilino que parece normal, pero que nos puede introducir en una versión dramatica y terrorífica de 'Esta Casa es una Ruina'. Se vuelve sucio y ruidoso, tacaño y arisco. Para echarlo habría que llamar al ejército.

El Exorcista III

El Exorcista III

Brad Dourif en 'El Exorcista III' (William Peter Blatty), un chico de la calle. Un joven con una existencia normal, o todo lo normal que permita el rostro obsesivo de Dourif. El chico de los rizos resulta ser un asesino apodado como Geminis. Muere al mismo tiempo en que el padre Karras se precipita desde la ventana de Regan. Quince años después los problemas vuelven para el inspector de policía Kinderman (George C. Scott), cuando el modus operandi del fallecido Geminis vuelve a resurgir.

Mejor el libro, 'Legión', del mismo W. Peter Blatty. Más descriptivo y con buenas dosis de humor. Si lo leen, no olvidarán la carpa en la bañera.

Melodía de Seducción

Melodía de Seducción

Michael Rooker en 'Melodía de Seducción' (Harold Becker), tormento de los amantes de su ex-mujer. Trabajador honrado. Nadie diría que persigue, da caza y mata de un tiro en la nuca a todos los habituales de los contactos eróticos que tienen un denominador común: Ellen Barkin.

Henry, Retrato de un asesino

Henry, Retrato de un asesino

Michael Rooker en 'Henry, Retrato de un asesino' (John McNaughton), repite este actor de rasgos duros en el papel de un asesino. No nuestra sentimientos en toda la película. Alguna risa se le escapa mientras liquida a sus víctimas; pero parece tan inofensivo que hasta la chica de la película se enamora de él. Llegamos a pensar que se va a redimir, aunque al final decida dejar en plena carretera algunos "bultos".

Durmiendo con su Enemigo

Durmiendo con su Enemigo

Patrick Bergin en 'Durmiendo con su Enemigo' (Joseph Ruben), marido excelente, aunque algo histérico y demasiado quisquilloso. Se las hace pasar negras a la equina Roberts y luego la camela con flores y regalos. Estos son los peores. Se obsesionan y luego no quieren soltar la presa.

Aprended la lección de esta película: es difícil de engañar a un maníaco que ha convivido demasiado contigo. Si quieres desaparecer, hazlo bien.

Carretera al Infierno

Carretera al Infierno

Rutger Hauer en 'Carretera al Infierno' (Robert Harmon), rubito, guapo y simpático. Autoestopista al que siempre dejarías subir y al que invitarías a fumar. Cuando se sienta a tu lado, olvidas todas las advertencias de mamá: "No recojas a extraños".

Después de hablar sobre el tiempo y los incendios de la semana en la Expo-92, te contará la cara que pusieron los dos ilusos que le recogieron antes que tú cuando les cortó las piernas, los brazos...

El Padrastro

El Padrastro

Terry O Quinn en 'El Padrastro' (Joseph Ruben) y 'El Padrastro II' (Jeff Burr), impecable reconstrucción de un padre modelo. Es tan perfecto que no tiene problemas en encontrar una mujer viuda o divorciada dispuesta a casarse con él.

Busca familias a las que inculcar su sentido de la convivencia y antes de matar a todos sus miembros, empieza a buscar otro objetivo, otra vida, otro trabajo, para no perder el ritmo. En la primera parte acaba apuñalado y acribillado a tiros. Parece ser que todavía hay más familias que necesitan un "padre" ejemplar...

Malas Influencias

Malas Influencias

Rob Lowe en 'Malas Influencias' (Curtis Hanson), chico bien, muy erótico, con pelas, guapo. Viste bien y con gusto. El amigo que te lleva a casa cuando estás demasiado borracho como para conducir; y el que se aprovecha de tu resaca para hacerte las mil y una gamberradas: desde rodar con video una de tus noches de sexo hasta asesinar a la "actriz" de dicha producción. Mal bicho. Sarcasmo que le sale por las orejas.

Conclusión: Y no todos los serial killers están inscritos en el género masculino. Debajo de una falsa piel se esconden víboras como Kathleen Turner en 'Fuego en el Cuerpo' (que no duda en matar a su mejor amiga y utilizar a su amante mandándole a la cárcel para conseguir una suculenta herencia), Theresa Russell en 'El Caso de la Viuda Negra' (o como superar el record de maridos asesinados por bobina), Rebeca de Mornay en 'La Mano que Mece la Cuna' (o como hacer que las mamás americanas teman más a las baby sitter que a las fugas de gas), Kathy Bates en 'Misery' (o como tener la mala suerte de caer en mano de tu fan número uno) o Glenn Close en 'Atracción Fatal' (el sexo no es seguro).

Recordad: el miedo lleva camisa y corbata, zapatillas de ir por casa y albornoz, fuma pipa y juega al tetris. Llevan el pelo por dentro...


Creado el 23 noviembre, 2010.

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