El castillo Vogelod

Cine de terror, ciencia ficción, fantasía y literatura fantástica

Maniac (1934)

El doctor Meirschultz ha inventado una formula con la que resucita a los cadaveres. Acompañado de su ayudante Don, van a la morgue y alli resucitan a una joven que se ha suicidado. Una vez de vuelta en el laboratorio, el doctor le dice a su ayudante que robe otro cadaver. Pero este no puede hacerlo. Tras insinuar Meirschultz que se mate para poder devolverle a la vida, Don mata al doctor y se hace pasar por él para evitar que lo descubran.

Dirigida por el independiente Dwain Esper, esta película de serie más que z está basada en varios relatos de Edgar Allan Poe, como El gato negro o El corazón delator. Es posible que muchos al verla no sepan a qué atenerse, si estamos ante algo serio o ante una chapuza de las que hacen época. Ambas cosas se unen perfectamente entre sí, creando situaciones de absoluta locura como el perfecto arquetipo de científico loco con un toque a lo Lugosi, escenas mugrientas de la morgue situadas en sótanos infectados de ratones con gatos paseándose entre cadáveres, junto a escenas tan hilarantes como esa conversión del enfermo Buckley en una especie de Mr. Hyde, aunque supuestamente se transforma en hombre mono, que una vez loco perdido rapta a la mujer resucitada para violarla y asesinarla.

Maniac

Con un pretendido toque de documental, que fue el estilo habitual en las películas de Dwain Esper a las que daba publicidad con el eslogan de sólo para adultos, se incluyen expresamente para dar esa impresión unos rótulos, que son demasiado largos, explicando las diferentes enfermedades mentales y van apareciendo durante toda la duración de la película, dando la impresión también de ser alguna película muda si no oyeramos hablar a los personajes.

Los actores protagonistas están completamente exacerbados, y los secundarios son de las más baja estofa que uno se pueda imaginar, aunque quizás sea porque no dan más de sí uno termina viéndolos con cierta simpatía mientras recrean su personaje y recitan las palabras del guión de forma tan inocente y simple.

Maniac

Por lo demás, todo el film es grotesco, con escenas de desnudos casi completos, entre ellas una bizarra escena de estrangulamiento a la suicida resucitada, que está medio desnuda mostrando generosamente sus pechos al descubierto. Por cierto, en esta secuencia se ve que el cambio de actriz es evidente, porque de una suicida rubia de pelo corto se pasa a una morena con pelo largo, que es la que Buckley lleva en los brazos. Supongo que fue porque la suicida original no quiso desnudarse. Y aseguraría que esa actriz morena cuyo nombre me es desconocido (lo más sensato sería llamarla extra) es la misma que aparece posteriormente tras un biombo en la consulta del Dr.Meirschultz haciendo otro papel.

Aparte de la incongruencia, no se le puede pedir peras al olmo, aunque peras haylas, está claro que a Dwain Esper y a su mujer, la guionista Hildegarde Stadie, el código Hays vigente no le importaba nada. La fotografía de Maniac está a cargo de William C. Thompson, más tarde el encargado de la misma en las películas de Ed Wood.

Maniac (1934). Director: Dwain Esper. Intérpretes: William Woods (Don Maxwell), Horace B. Carpenter (Dr. Meirschultz), Ted Edwards (Buckley), Phyllis Diller (Mrs. Buckley), Thea Ramsey (Alice Maxwell), Jenny Dark (Maizie). Duración aproximada: 51 minutos.

Imágenes

Maniac Maniac


Creado el 20 noviembre, 2010.

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