El castillo Vogelod

Cine de terror, ciencia ficción, fantasía y literatura fantástica

Literatura fantástica en España

En España no se ha prodigado mucho la literatura fantástica. Los únicos ejemplos que pueden considerarse de ese estilo caen dentro del movimiento romántico español del siglo XIX con el nombre genérico de 'Leyendas', el recurso habitual en la literatura española de creación del género fantástico, legendario o popular.

A sabiendas de que este artículo quizás esté dispuesto a ser revisado y actualizado, por el momento los autores que tocaron el tema de las leyendas en sus diversas modalidades, fueron, como se ha comentado, los adscritos al romanticismo. A continuación se listan esos autores con las leyendas correspondientes. Señalar que ninguno de ellos se dedicó en exlusiva al tema, sino que fue compatible con otras temáticas.

José Joaquín de Mora

José Joaquín de Mora

(1783-1864) Autor gaditano de los orígenes del romanticismo español, emigró a iberoamérica una temporada y allí escribió su obra más famosa: 'Leyendas españolas', veinte narraciones que el autor gaditano situa en España, y casi todas en la Edad Media entre cristianos, mulsumanes y judíos. Hay una situada en la época de los Reyes Católicos, y otra en el reinado de Felipe II, y otra en la época contemporánea. Son leyendas más históricas que legendarias, y están más cerca de las que realizaría el poeta duque de Rivas que las de índole más fantástica de Zorrilla o Becquer.

Algunas de las leyendas son 'La judía', 'Una madre', 'Las dos cenas', 'Don Opas', 'La Florida', 'La batalla de Fraga', 'La bordadora de Granada', 'El boticario de Zamora', 'El hijo de don Farfán', 'Hermijio y Gotona'.

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Los siguientes autores entran dentro de una de las clasificaciones de la poesía romántica: la poesia épico descriptiva poesía que elige relatos breves inspirados en hechos históricos, leyendas o tradiciones. Sus representantes fueron: José de Espronceda, el duque de Rivas, Jose Zorrilla.

José de Espronceda

(1808-1842) Poeta quizás más conocido por el poema corto 'Canción del pirata' escribió El estudiante de Salamanca en el que un joven libertino, don Félix de Montemar, un segundo don Juan Tenorio, muere trágicamente después de haber sufrido la alucinación de presenciar su propio entierro.

El estudiante de Salamanca - Postal

Fragmento:

Era más de media noche,
antiguas historias cuentan,
cuando en sueño y en silencio
lóbrego envuelta la tierra,
los vivos muertos parecen,
los muertos la tumba dejan.
Era la hora en que acaso
temerosas voces suenan
informes, en que se escuchan
tácitas pisadas huecas,
y pavorosas fantasmas
entre las densas tinieblas
vagan, y aúllan los perros
amedrentados al verlas:
En que tal vez la campana
de alguna arruinada iglesia
da misteriosos sonidos
de maldición y anatema,
que los sábados convoca
a las brujas a su fiesta.
El cielo estaba sombrío,
no vislumbraba una estrella,
silbaba lúgubre el viento,

y allá en el aire, cual negras
fantasmas, se dibujaban
las torres de las iglesias,
y del gótico castillo
las altísimas almenas,
donde canta o reza acaso
temeroso el centinela.
Todo en fin a media noche
reposaba, y tumba era
de sus dormidos vivientes
la antigua ciudad que riega
el Tormes, fecundo río,
nombrado de los poetas,
la famosa Salamanca,
insigne en armas y letras,
patria de ilustres varones,
noble archivo de las ciencias.
Súbito rumor de espadas
cruje y un ¡ay! se escuchó;
un ay moribundo, un ay
que penetra el corazón,
que hasta los tuétanos hiela
y da al que lo oyó temblor.
Un ¡ay! de alguno que al mundo
pronuncia el último adiós.

Duque de Rivas

Duque de Rivas(1791-1865) En sus leyendas predomina una religión de carácter popular y milagrero.

'El aniversario', dedicada a su hijo, donde cuenta cómo los esqueletos de los conquistadores de Badajoz asisten a misa aniversario un año en que los habitantes de la ciudad no acudieron por estar empeñados en rencillas personales.

¡Esqueletos! Envueltos en sudarios
los más; algunos con ropajes ricos
deslustrados y rotos; muchos visten
sayal de San Francisco;

'La azucena milagrosa' que el autor dedica a José Zorrilla, es el relato de un crimen y una expiación.

Si envolviste mi nombre en el perfume
de tu «silvestre», mágica «azucena»,
en donde se compendia y se resume
toda la gala de tu rica vena,
de agradecida mi amistad presume,
y mi voz, aunque ya cascada suena,
el don te ofrece de sabroso cuento,
a quien da otra azucena el argumento.

Jose Zorrilla

Jose Zorrilla

(1817-1893) Seguramente más conocido por ser el autor del drama romántico-religioso-fantástico 'Don Juan Tenorio', en la poesía escribió una de sus mejores obras, 'Leyendas'. Las dividió en tradicionales, históricas y fantásticas, fueron publicadas nueve años antes de su muerte. Zorrilla se erigió en depositario de unas tradiciones y leyendas que estaban en peligro de perderse en un mundo moderno imbuido de positivismo.

A buen juez, mejor testigo: se refiere al milagro obrado por el Cristo de la Vega, que extiende su brazo cuando el juez le pregunta si es verdad que Diego ha dado la palabra de casamiento a Isabel. A continuación un fragmento:

Está el Cristo de la Vega
la cruz en tierra posada,
los pies alzados del suelo
poco menos de una vara;
hacia la severa imagen
un notario se adelanta,
de modo que con el rostro
al pecho santo llegaba.
A un lado tiene a Martínez;
a otro lado, a Inés de Vargas;
detrás, el gobernador
con sus jueces y sus guardias.
Después de leer dos veces
la acusación entablada,
el notario a Jesucristo
así demandó en voz alta:
-Jesús, Hijo de María,
ante nos esta mañana
citado como testigo
por boca de Inés de Vargas,
¿juráis ser cierto que un día
a vuestras divinas plantas
juró a Inés Diego Martínez
por su mujer desposarla?
Asida a un brazo desnudo
una mano atarazada
vino a posar en los autos
la seca y hendida palma,
y allá en los aires «¡Sí juro!»,
clamó una voz más que humana.
Alzó la turba medrosa
la vista a la imagen santa...
Los labios tenla abiertos
y una mano desclavada.

El capitán Montoya: se asemeja a 'El estudiante de Salamanca' de Espronceda. El capitán Montoya proyecta desposarse con una hija de don Fabrique de Toledo. Después de firmar el contrato, se dirige a un convento con la intención de raptar a doña Inés de Alvarado, pero al entrar en la iglesia, ve que están celebrando exequias. Pregunta quien es el difunto y le contestan que Montoya. Tanto le impresiona esto que abandona el mundo e ingresa en un convento de capuchinos. Fragmento:

Está el capitán en pie
en medio de la ancha nave,
y a la verdad que no sabe
ni qué pasa ni qué ve.
El templo mira enlutado
con lúgubre terciopelo,
mucha gente haciendo duelo
y un féretro en medio alzado.
Vense en el paño del túmulo
entrelazados blasones
y, a la luz de los blandones,
un cadáver en su túmulo.
Monjes le rezan en coro
tristísimos funerales,
y le alumbran con ciriales
pajes de libreas de oro.
La muchedumbre que asiste,
y que la tumba rodea,
dado que bien no se vea,
se ve que de noble viste,
y parece que, al bajar
el que ha finado a su nicho,
memoria tuvo capricho
de opulencia que dejar.

Y al par que su eterna calma
las oraciones consuman,
mirras y esencias perfuman
la despedida del alma.
Música triste le aduerme,
salmodias le santifican,
e hisopos le purifican
el cuerpo que yace inerme.
Mas aquellas oraciones
y responsorios precisos
llevan de anatema visos
y planta de maldiciones.
A veces son sus compases
hondos, siniestros, horribles,
murmurando incomprensibles
negras e incógnitas frases.
En son lento, ronco y quedo
se hacen oír otras veces,
y entonces aquellas preces
hielan los huesos de miedo.
Otras semejan aullidos
discordes, desesperados,
lamentos de condenados
de los infiernos salidos.

Margarita la tornera: se basa en la leyenda de la monja tesorera que, seducida por un galán, huye del convento dejando las llaves y unas flores a los pies de la virgen, a quien se encomienda. Desencantada del mundo, vuelve al cabo de diez años al convento, donde se encuentra con una monja, que se llama como ella y que se le parece extraordinariamente y sabe todas las andazas de la prófuga. Es la Virgen, quien la envuelve en su manto cubriéndole la cabeza y le dice que cuando se fué, ocupó su lugar. Fragmento:

Aún no cuenta Margarita,
diecisiete primaveras.
Y aún virgen a las primeras
impresiones del amor,
nunca la dicha supuso
fuera de su pobre estancia,
tratada desde la infancia
con cauteloso rigor.
Hija de padres, si nobles,
desconocidos y avaros,
compró la infeliz muy caros
los gustos de su niñez,
y al cabo tornóse en humo
y en soledad para ella
la vida futura y bella
que se imaginó tal vez.
Siempre encerrada y oculta
cuando en el mundo vivía,
sólo del mundo veía
la calle tras un cancel;
y no alcanzó, de su casa,
fuera del triste recinto,
el mágico laberinto
que se extendía tras él.

Jamás pensó que las flores
que sus jardines criaran,
los salones perfumaran
preparados al festín;
jamás pensó que las noches
que ella pasaba en su lecho,
tuvieran bajo otro techo
más delicioso, otro fin.
Que las danzas bulliciosas,
las alegres serenatas,
las mil quimeras dichosas
de la alegre sociedad,
aún no hablan en tumulto,
ido a tender en sus sueños
los dos lazos halagüeños
de amor y de vanidad.
¡Amor! Esa fantasía,
vaporosa y encantada,
selva escondida, empapada
de armonía y de placer;
santuario de la ventura,
magnífico paraíso
donde ir vagando es preciso
tras un fantástico ser.

Otras leyendas de Zorrilla son 'La Pasionaria', 'El desafío del diablo', 'Las dos rosas', 'Justicias del rey don Pedro', 'El talismán', 'Un testigo de bronce', 'Príncipe y rey', 'Un español y dos francesas', 'El cantar del romero', 'Las estocadas de noche', 'Dos rosas y dos rosales', 'La leyenda del Cid', 'Las píldoras de Salomón', 'La azucena silvestre', 'La princesa doña Luz', 'Recuerdos de Valladolid', 'Los encantos de Merlín', 'A la memoria de Larra', 'Para verdades el tiempo y para justicias Dios'.

Gustavo Adolfo Bécquer

Gustavo Adolfo Bécquer

(1836-1870) Poeta lírico creador de las 'Rimas', para el fantástico realizó sus 'Leyendas' en prosa, que seguramente sean las más conocidas de todas las leyendas mencionadas. Para Bécquer ver la biografia en esta misma web.



Notas:

(1) Podría incluirse dentro de la fantasmagoría española, el esperpento, cuyo mayor representante fue Ramón del Valle Inclán. El esperpento, que viene de una tradición española de lo grotesco, de Quevedo, aunque está basado en la realidad, trata de deformar grotescamente la realidad, que no es susceptible de ser racional. Un ejemplo de esperpento sería el expresionismo. 'Luces de Bohemia' (1920) de Valle Inclán es la obra característica del esperpento.

(2) En la poseía romántica se distinguen dos grupos: la poesía épico-descriptiva, que es la que nos ocupa en este breve artículo, y la poesía lírico-sentimental e intimista que difiere de la épico-descriptiva por su mayor sencillez y sobriedad. Sus principales poetas fueron Gustavo Adolfo Bécquer, Pastor Díaz, Carolina Coronado, Rosalía de Castro y Gómez de Avellaneda.


Creado el 21 mayo, 2011.

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