El castillo Vogelod

Cine de terror, ciencia ficción, fantasía y literatura fantástica

Georg Wilhelm Pabst

Georg Wilhelm Pabst El director Georg Wilhelm Pabst nació el 25 de agosto en Raudnitz, Bohemia, que formaba parte del Imperio Austro-Húngaro (hoy pertenece a la República Checa) y murió el 29 de mayo de 1967 en la capital de Austria, Viena. Fue uno de los grandes directores del cine alemán y uno de los abanderados del llamado realismo del cine mudo alemán.

Trabajó en el teatro como actor y diseñador de decorados, y más tarde comenzó a dirigir obras de teatro. La Primera Guerra Mundial la pasó prisionero en Francia. Debutó en el cine con 'El tesoro' (Der Schatz, 1923) película de corte expresionista aunque sin exageraciones, donde un hombre intenta buscar un tesoro oculto por los turcos.

En 1925 hizo la película más escandalosa de su carrera, La calle sin alegría/Bajo la máscara del placer (Die freudlose Gasse), encuadrada en el realismo y ambientada en la Viena de posguerra, donde convivían los pobres y los ricos en una sociedad de libertinaje y hedonismo que causó escandalo. Protagonizada maravillosamente por Asta Nielsen y una primeriza y bella Greta Garbo, la película fue la más censurada de la carrera de Pabst y en todos los países donde se estrenó fue masacrada por la censura que cortaba, reducía y alteraba el montaje según convenía. Afortunadamente se conservan copias y aunque es imposible recrearla tal y como la concibió Pabst, pues hay mucho material perdido y no hay apenas documentos que sirvan de guía para reconstruirla bien, las copias existentes intentan ser las más fieles posibles a la idea original de Pabst.

Luego hizo Secretos de un alma (1926) (Geheimnisse einer Seele, 1926) basada en las teorías psicoanalíticas de Sigmund Freud, donde un angustiado Werner Krauss tiene miedo de cojer un cuchillo porque teme matar a su mujer con él. El amor de Jeanne Ney(Die Liebe der Jeanne Ney, 1927) se sitúa en la revolución bolchevique, una lograda historia de traiciones y muertes donde una joven, estupenda Édith Jéhanne, se refugia en París huyendo de los comunistas y se encuentra con antiguos conocidos de la revolución.

Tras Crisis (1928) con Brigitte Helm buscando amantes desilusionada de la vida con su marido, llegó La caja de Pandora (Die Büchse der Pandora, 1929) que seguramente le debe mucho de su fama a la presencia de su protagonista, Louise Brooks, dando vida a Lulu, la querida de un ricachón que termina siendo asesinada por Jack el destripador. Con Louise Brooks hizo también Tres páginas de un diario (Tagebuch einer Verlorenen, 1920) otro melodrama donde Brooks era una joven que se queda embarazada y la castigan llevándola a un correccional, pero se escapa y se pone a trabajar en un burdel.

Con la llegada del sonoro, Pabst debutó con la antibélica Cuatro de infantería (Westfront 1918, 1931) con Gustav Diessl como un soldado alemán que descubre que la guerra cambia tanto a los que combaten como a los civiles, que se tienen que vender por un poco de comida, idea que ya había mostrado Pabst en 'La calle sin alegría'. Los sonidos de balas, silbidos de las bombas y explosiones constituyen una sobresaliente forma de sacarle partido a la nueva forma de hacer cine.

'La comedia de la vida' (Die 3 Groschen-Oper, 1931) basado en la obra teatral de Bertolt Brecht con música de Kurt Weill, un musical que tuvo bastante éxito, cuenta las andanzas de Mackie Messer y el grupo de personas de su ambiente, delincuentes y prostitutas de los bajos fondos londinenses. Tras ella hizo la crítica social de 'Carbón' (Kameradschaft, 1931) dramática historia de mineros y sus problemas de supervivencia.

El año siguiente con La Atlántida (Die Herrin von Atlantis, 1932) crea una sólida fantasía bien construida en la que un oficial de la Legión Extranjera Francesa encuentra la Atlántida en el centro del Sáhara, gobernada por una malvada mujer llamada Antinea, una deslumbrante Brigitte Helm.

En Francia rueda Don Quijote (Don Quichotte, 1933), una lograda adaptación musical de la novela de Cervantes, protagonizado por un creíble Feodor Chaliapin. Con la llegada del nazismo a su país, Pabst emigró a EE.UU. y rodó 'A Modern Hero' (1934) que pasó sin pena ni gloria.

Con poco que hacer en EEUU, Pabst vuelve a Francia para finalmente volver de nuevo a Alemania, donde se puso a trabajar a las órdenes del régimen nacionalsocialista. Negándose a hacer películas propagandísticas, en cambio, no pudo evitar la inevitable propaganda. En la propagandística 'Paracelsus' (1943) reunió en una misma obra a Fritz Rasp y Werner Krauss, aquel como un académico defensor de lo romano frente a Werner Krauss, un Paracelsus defensor de lo germánico.

Se ha cuestionado por qué Pabst volvió a trabajar a Alemania, porque era un intelectual considerado de izquierdas con inquietudes sociales, que además había vivido en los tiempos en que alemanes (judíos o no) y extranjeros vivían juntos en un ambiente de tolerancia, y que decidió vivir en un régimen tan intolerante y racista como era el régimen nazi, y dada la fama de Pabst su presencia activa en Alemania era como darle su aprobación al régimen nazi. El director se excusaba en que no pudo volver a salir del país legalmente (1).

Pabst sólo era un director de cine que las circunstancias le hicieron trabajar en el régimen nazi sin ser un nazi. Pero aun así, tras la guerra, y quizás por cierta amargura de conciencia, hizo 'El proceso' (Der Proze, 1948), de lo más salvable de sus últimos años, donde se critica la intolerancia y el racismo antisemita en una historia ocurrida en 1882. La película estuvo prohibida en zonas de Austria, Alemania y la antigua Checoslovaquia. En 1955, dos de corte militar se centraba en la figura de Adolf Hitler en los últimos años de la guerra: 'Der letzte Akt' con Albin Skoda como un Hitler desquiciado en el bunker de Berlín, y que quizás no tenga mucho rigor histórico, y 'Sucedió el 20 de Julio' (Es geschah am 20. Juli) donde se narraba el atentado fallido contra el dictador por parte de von Stauffenberg.

Pabst murió de un derrame cerebral en Viena, casi en el olvido. En los años 60, Lotte Heisner, autora del libro sobre el expresionismo alemán La pantalla demoníaca y Henri Langlois, hicieron una retrospectiva de la obra de Pabst en el Filmmuseum de Munich. Georg Wilhelm Pabst, el padre del realismo, fue un intelectual que supo vivir de sus ideas sin meterse en política.

(1) Citado: 'Der andere Blick' (1991/2009), documental de 111 minutos sobre la vida y obras de Georg Wilhelm Pabst incluido como extra en el dvd de la película 'Die freudlose Gasse', edición Filmmuseum.


Creado el 14 julio, 2013.

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