El castillo Vogelod Cine de terror

Cine de terror, ciencia ficción, fantasía

Eloísa está debajo de un almendro (1943)

Fernando (Rafael Durán) llega de Bruselas donde ha estado estudiando. Le recibe su tío Ezequiel (Alberto Romea), científico que hace secretos experimentos en el castillo. El padre de Fernando se suicidó pero le ha dejado una última carta, donde le dice que debe encontrar a una mujer desconocida.

Fernando pierde la cabeza y se pone a buscar por el castillo y no entiende el significado de la carta. Encuentra el retrato de una joven y deduce que esa es la mujer de la carta. Luego conoce a Mariana (Amparo Rivelles) y se enamora de ella.

Eloísa está debajo de un almendro

De Cifesa, producción española dirigida por Rafael Gil de inusual estética gótica para los estándares del cine español de la época, con un fastuoso y bien construido decorado gótico que simula un castillo polvoriento y desvencijado, con telarañas, armaduras, que sigue la línea estética del castillo de Drácula en 'Drácula' de Tod Browning para Universal, y también vemos una torre y una escalera igual que la que vimos en 'El doctor Frankenstein' de James Whale para Universal. La película lógicamente, recibe la influencia de estas producciones de terror.

Es una adaptación de la obra de teatro del dramaturgo Enrique Jardiel Poncela, autor que consigue un trabajo mejor en Los ladrones somos gente honrada obra de teatro también llevada al cine en dos ocasiones: en 1941 y 1956, con más fortuna que esta de Eloísa. También se adaptó otra obra de teatro, la comedia de fantasmas Los habitantes de la casa deshabitada, en 1946, con el título homónimo dirigida por Gonzalo Delgrás, y en 1961, bajo el título 'Fantasmas en la casa' dirigida por Pedro Luis Ramírez.

El director Rafael Gil sale afortunado gracias a esos decorados, la fotografía mejora por ello y hay también algunos planos resultones en el castillo, pero son los únicos detalles interesantes dentro del misterio de una película definida claramente como comedia, y una comedia creo asegurar sin equivocarme que ya sólo tiene un público muy definido y no es asequible a todos. Decepcionante por la mala intriga, con diálogos la mayoría de las veces insignificantes y prescindibles.

Referente a la comedia los mejores momentos vienen de la mano de Joaquín Roa y Juan Calvo, y donde se pasa de continuo de lo bueno a lo peor, de lo ocurrente (esos primeros planos asombrados de ambos que a veces parecen actuar como un dúo cómico al uso) a la tontería (casi todo lo demás, desde el sin sentido vocal de la criada, el "romance" colateral entre las cosas de Clotilde (Guadalupe Muñoz Sampedro) y Ezequiel, las cosas que ocurren en el cine, en fin, lo chabacano al servicio de la burguesía). A pesar de durar unos 70 minutos se hace larga.

Los actores son los habituales de Cifesa y que ya hemos visto en otras de esta productora, Juan Calvo (un criado que llega nuevo a la casa y se encuentra una casa de lunáticos), Joaquin Roa (el otro criado que le enseña como funcionan las cosas), Juan Espantaleón (un loco postrado en la cama), no tan secundarios como otras veces pues esta es una comedia bastante coral pero que están mejor, y ya casi es una costumbre, que la pareja protagonista, de nuevo dos almibarados, cursis y repelentes Rafael Durán y Amparo Rivelles.

Durán era tan mal actor y trabaja tan mal que parece un poco imbécil, sobreactuado que pasa de la alegría, al pesimismo y a la furia soberbia y cualquiera sabe qué más, en momentos; Amparo Rivelles, como Durán, sobreactúa y no hace nada destacable ni tampoco no destacable, simplemente está con su tono lacrimógeno en un misterio mediocre, que cuando alguien nombra a "esa mujer" es cuando se acuerda uno del "misterioso asunto" porque todo los demás son chascarrillos y tonterías supuestamente graciosas. Ambos fueron también protagonistas, entre otras películas, de la sobrevalorada El clavo, en realidad un bodrio nacionalcatólico, hablando claro.

No es peor por el estupendo castillo gótico y esos logrados interiores medievales. Mencionar por último a Alberto Romea, es el tío Ezequiel, un actor con personalidad y pienso que cuando sale se come a Rafael Durán, es el científico de la familia (no muy loco más bien extravagante) en un laboratorio conseguido con sus máquinas, tubos de ensayo, probetas y tal, de nuevo nos encontramos que es el decorado lo que tiene validez, y hay un plano con gatos muertos, o eso parecen, que pienso que es nauseabundo. Se suman Dimas, el actor José Prada, otro criado de la familia que es una especie de Igor al estilo del que hizo Bela Lugosi, y se parece, y la otra Micaela (Ana de Siria) una tía con dos perros, que parece una nazi con arrebatos hitlerianos que actúa con un drama subnormal.

Resumiendo que es gerundio, es una grata sorpresa el logrado decorado gótico, decepcionante el mal llevado misterio con algún contado momento logrado que es insignificante en el conjunto de la película (un quejido sonoro, una puerta que se abre sola... nimiedades) y sobre el estilo de la comedia ya es cuestión de gustos que este que escribe desecha.

Imágenes

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