El castillo Vogelod

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El vampiro de Highgate

En el cementerio londinense de Highgate se produjo en 1970 el caso de vampirismo mas espectacular del siglo. Dos jovenes que afirmaron haber visto en 1967 a varios muertos salir de sus tumbas provocaron una caza del vampiro dirigida por el cazador de vampiros Sean Manchester, miembro de la Iglesia del Santo Grial.

En la noche del 13 de marzo de 1970, una multitud asiste a la caza del vampiro.

El cementerio de Highgate era el teatro de un indescriptible tumulto. A partir de las ocho, una marea de curiosos se reunio en Swains Lane. Su numero fue creciendo a medida que los automoviles continuaban llegando de todas partes. Los numerosos policias, tanto los de pie como los motorizados, no lograban contener a la multitud, que hacia las diez de la noche recordaba al publico de un encuentro de futbol.

Entre todos los cazadores de vampiros independientes que se presentaron en el lugar figuraba un tal señor Alan Blood, profesor de Historia en Chelmsford (Essex), que recorrio mas de sesenta kilometros para acorralar al vampiro.

Sean Manchester y sus amigos, que no habian hallado nada, penetran en la gruta de Highgate en agosto de 1970. Sean Manchester cuenta: "Reinaba la oscuridad y una horrible pestilencia asaltaba nuestras fosas nasales. Las plataformas soportaban un gran numero de ataudes carcomidos. Me tome la molestia de contarlos y observe, despues de comparar su numero con las inscripciones funebres de la fachada, que habia uno de mas. Pero ¿cual era? Adverti un sarcofago situado a ras de suelo, al fondo de la gruta; estaba mejor conservado que el resto y no tenia marca alguna de la identidad de su ocupante."

"Despues de acercarnos con extrema prudencia, y el corazon encogido, levantamos la tapa. No estaba vacio, habia un cuerpo que no parecia ni vivo ni muerto. Desconcertados, contemplamos durante unos instantes interminables aquel espectaculo que desafiaba toda explicacion logica. Uno de mis acolitos comento, rompiendo el silencio, que no llevaba mucho tiempo muerto. Pero la gruta tenia mas de un siglo y no habia acogido recientemente a ningun difunto."

"Apenas hubo pronunciado estas palabras, esgrimi una estaca de madera de alamo, cuya punta situe en el flanco izquierdo del cuerpo, entre la septima y la octava costilla. El sol se estaba poniendo. Con un fervor aun mayor, me puse a exclamar las formulas de exorcismo que retumbaron contra las paredes de la gruta: ¡Avanza, ser perfido, portador de todos los males y de todas las falsedades, enemigo de la virtud, perseguidor de los inocentes! ¡Cede tu lugar, viciosa criatura! ¡Cede tu lugar, espiritu maligno! ¡Cede tu lugar al Cristo!."

Poco despues, se elevo de las tumbas un sordo fragor, acompañado de poderosas y profundas vibraciones. Atemorizada, Luisa solto la Biblia que sostenia. Uno de mis ayudantes la retuvo en el instante en que se disponia a salir del circulo. El crepusculo se cernia sobre nosotros.

Blandiendo el gran crucifijo que empuñaba con la mano derecha, exclame: ¡Vete, horrible demonio! ¡Regresa con los tuyos y no vuelvas jamas a atormentar a los hijos de Dios Todopoderoso!. Dicho esto, lanze la cruz con todas mis fuerzas a las tinieblas de la gruta. Tan solo el silencio me respondio. Permanecimos durante largo tiempo envueltos por ese silencio de marmol, sin osar movernos. Finalmente anuncie que todo habia concluido y pudimos partir.

Al recoger la Biblia lanzada por Luisa, observe que habia caido abierta por una pagina del Deuteronomio. Mis ojos se deslizaron sobre las palabras: Asegurate solamente de que no comeras sangre, pues la sangre es la vida... (capitulo 12, versiculo 23).

Siguiendo nuestra recomendacion, tapiaron con ladrillos y cemento la entrada de la gruta.

Bibliografia:
The Highgate vampire, Sean Manchester. Incluido en El despertar de los vampiros, Jean Marigny, 1º edicion 1999, ediciones B, S.A.


Creado el 25 noviembre, 2010.

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