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El más allá en Mesopotamia

El más allá es la idea de que la parte humana de la persona sobrevive de alguna manera después de la muerte física. Adopta una amplia variedad de formas en las distintas religiones, pero algo de tal idea es común en todas ellas.

Enki

El dios Enki/Ea con la tiara de cuernos con la que se representaba a los dioses, sentado en un trono sin respaldo.

El persa Zoroastro fundó el zoroastrismo, religión donde se pensaba que todas las criaturas y fenómenos del mundo, excepto el ser humano, fueron creadas o bien por Ahura Mazda, dios de luz y dios creador bueno, o bien por su maligno oponente, el dios de las tinieblas, y por consiguiente, el dios malo, Angra Mainyu o Ahriman. Se creía en una especie de castigo en el más allá. Después de la muerte, el alma sería juzgada en el Puente Chinvat y atendiendo a los hechos, acciones o pensamientos buenos o malos que el fallecido hubiera tenido sobre la Tierra sería mandado al cielo, al infierno o al purgatorio.

En el cristianismo, la creencia de los cristianos en la resurrección está fundada en la resurrección de Jesucristo acompañado de la creencia de una segunda venida de Cristo, juicio final y resurrección general de toda la humanidad en la que el bien es recompensado y el mal castigado definitivamente.

En el antiguo Egipto, se creía que el más allá era una continuación de esta vida solo que mucho mejor, y era imprescindible mantener el cuerpo incorrupto para acceder a él. Por ello la momificación de los cadáveres era un requisito indispensable para poder vivir en el más allá. El peor castigo que se le podía dar a un egipcio de la época antigua era enterrarlo sin momificar, lo dejaba sin poder ir al más allá.

Frente a estas tendencias de optimismo en una vida mejor en el más allá, en el resto del cercano Oriente antiguo existe un sentimiento pesimista sobre la otra vida en el más allá. Tanto en Grecia como en Mesopotamia se creía que la inmortalidad era sólo para los dioses. A semejanza de Grecia donde el alma, un fantasma vano sin fuerza, va a una enorme caverna subterránea, el Hades, tras la muerte (ver artículo Los demonios y el mas allá en Grecia) en Mesopotamia los mortales estaban condenados a bajar al reino de Nergal y Ereshkigal después de morir, a la "tierra del no retorno", reino concebido como una ciudad oscura y polvorienta en la cara inferior del mundo. Había alguna alusión a un juicio final, responsabilidad del dios solar Shamash.

Nergal era temido y respetado como dios de destrucción masiva y de pestilencia, pero era más importante en cuanto dios de los muertos. Obligó a Ereshkigal, la diosa original del mundo inferior, a compartir su poder con él. Su ciudad era Cutha en la Babilonia central.

El mundo inferior era una región situada debajo de la tierra habitada por las almas de los muertos. En épocas muy remotas no parece haber existido diferencias entre cielo e infierno. Todos los muertos independientemente del mérito eran enviados al mundo inferior. Con el tiempo y la evolución del pensamiento religioso el mundo inferior vino a ser un lugar de castigo para los malos, y se desarrolló un concepto de cielo como morada de los justos y piadosos. Básicamente, la conducta de un individuo en esta vida determinaba si sería enviado después de la muerte al cielo o al infierno.

La religión sumeria proporcionó el modelo básico para la tradición religiosa mesopotámica, adoptada y desarrollada por babilonios o asirios: los dioses eran muy humanos, pero inmortales y con poderes sobrenaturales. En Sumeria, el centro de las ciudades lo constituían templos donde los dioses necesitaban comida, vestido y cobijo, cubiertas por un amplio grupo de sacerdotes. Los seres humanos fueron concebidos solo para servir a los dioses. Y aunque una persona podía tener una deidad personal que le ayudara en las dificultades de la vida, los sumerios eran pesimistas acerca de una posible mejora de la condición humana tras la muerte.

Los dioses más importantes eran: An/Anu, el dios cielo; Enlil, dios de la atmósfera; Enki/Ea, dios de las aguas; Ninhursag, diosa de la Tierra; Shamash/Utu, dios sol; Ishtar/Inanna, diosa del amor y la guerra; Dumuzi, dios del riego, del cultivo y del renacimiento de los campos, para la mitología sumeria el dios de la ultratumba que todos los años renace para aparearse con la diosa Ishtar/Inanna, unión que fertiliza los campos y propicia las cosechas.

Para el hombre mesopotámico los demonios eran seres siempre negativos, seres pertenecientes a otro mundo. En el origen del mundo eran prisioneros del gran dios An que los usaba como mensajeros para desatar su ira con castigos y venganza. Después consiguieron librarse de la sujeción de An atacando la luna y causando eclipses y las tinieblas en que viven. Estos demonios se manifiestan durante la noche en forma de vientos, de seres monstruosos híbridos o con aspecto atractivo para confundir a su víctima, poseerla y arrebatarle la razón. Suelen ser invisibles y hay que precaverse contra ellos con prácticas exorcistas que consisten en rituales que evocan el papel del demonio en el eclipse de luna. Se pide ayuda a Asariluchi, el dios sanador, y a su padre Enki, y llegan los mensajeros de Enki. Entre los demonios más temidos estaban los llamados "Siete Males" y la demonia Lamashu.

Toro androcéfalo

Toro androcéfalo o lamassu

Los genios, sin ser dioses, están asociados a los dioses, a menudo como guardianes de lugares de dificil acceso, o como figuras tutelares vedados a los hombres. Son seres generalmente híbridos y según los textos participan en rituales y las ofrendas al dios mayor. A ellos se suman otros dioses menores cuya función también está relacionada con la adoración religiosa. Algunos nombres de demonios fueron Humbaba (que se enfrentó al mitológico Gilgamesh y Enkidu en la Epopeya de Gilgamesh) Pazuzu o Lahmu ; los seres híbridos eran, entre otros, el aguila leontocéfala, centauro, o toro androcéfalo, como los situados en los complejos monumentales de Asiria que tienen como única misión proteger el edificio e infundir respeto y temor al visitante que se dispone a entrar en el complejo monumental.

Como sucedió en Occidente con el cristianismo y las religiones paganas de Europa (la griega-romana, celta, nórdicas...) y otras religiones del mundo, en Oriente, con la llegada del islam, otra religión monoteista con su propio cielo e infierno, estos dioses paganos mesopotámicos se relegaron también al olvido y suplantados por Alá. Actualmente se suele interpretar el infierno como un concepto psicológico. En el universalismo, teoría protestante que rechaza la creencia cristiana tradicional, rechaza la idea de infierno y se basa en la creencia de que se salvarán todos. Incluso otra teoría dice que a los malos les espera el olvido más que el tormento eterno.

Notas:

El Puente de Chinvat es un puente que las almas de los muertos deben cruzar en la cuarta mañana después de su muerte para alcanzar el paraíso o el infierno. Se creía que el puente descansaba sobre el Monte Hara. El alma se pesa para ver lo buena o mala que es. Si es mala, el puente se estrecha y el alma se hunde en el infierno, lugar de castigo, hasta la resurrección. En el islam hay un puente parecido que el alma tiene que cruzar para llegar al cielo.

Mesopotamia: Región entre los ríos Tigris y Eufrates dividida entre Siria e Irak, que comprende la Alta Mesopotamia y la Baja Mesopotamia, y considerada la cuna de la civilización. Descubrimientos como el cementerio de Varna (Bulgaria) del 4500 a. C, con oro y hachas de guerra que dan a entender una ciudad primitiva (1.500 años antes que asentamientos equivalentes en Mesopotamia) o el centro religioso de Göbekli Tepe, en Turquía, 11.000 años a. C. (7000 años antes que las primeras pirámides de Egipto) hacen cuestionarse cual fue en realidad la primera civilización o los primeros monumentos religiosos, aunque sin la fuerza que mantiene Mesopotamia como cuna de la civilización.

La idea de infierno se desarrolló a partir del hebreo sheol y del hades griego como lugar de los muertos. La mayoría de las religiones cuentan con un lugar de castigo. El zoroastrismo, judaísmo, cristianismo e islam creen todos en el infierno como un lugar al que los condenados son enviados después del Juicio. En la religión judía, las ideas de cielo e infierno se desarrollaron en el judaísmo tardío del post-exilio, y en el cristianismo esta teoría se continuó y se refinó más. El cristianismo también desarrolló la idea del purgatorio para aquellos que no eran tan malos como para ir al infierno ni tan virtuosos como para ir al cielo. El purgatorio es un castigo temporal y finito del pecado orientado a purificar el alma. En la teología cristiana medieval, otro concepto cristiano, el limbo, es la morada de las almas excluidas de la visión divina pero no están condenadas por ningún castigo. Se incluían los niños sin bautizar y los profetas del Antiguo Testamento. Los conceptos de purgatorio y limbo surgieron para contestar a la pregunta de cómo seres pecadores podían estar alguna vez en el cielo en presencia de Dios para el juicio final.

El país de Sumer estaba situado en la parte meridional de Mesopotamia. Ciudades como Uruk, Kis, Lagash, Ur, Umma, Suruppak, Nippur se desarrollaron aldrededor del templo que era a la vez un centro económico. Cuando los amoritas conquistaron el país, la historia de Summer se integra en la de Babilonia.

Pazuzu es el famoso demonio de la novela 'El exorcista' de William Peter Blatty y las versiones cinematográficas.

Bibliografía:
Diccionario de las religiones, VV.AA, Editorial Espasa Calpe, 1998.
Grandes Civilizaciones: Mesopotamia, Mondadori Electa S.p.a., 2005.


Creado el 26 octubre, 2013.

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