El castillo Vogelod

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Los demonios y el mas alla en Grecia

Introduccion

Guardando la puerta del Hades

La religion griega conserva la fuerza de ser un objeto magno e inagotable de investigacion y de adivinacion y representa el politeismo mas admirable y tardio de la Historia antigua. A diferencia de otras culturas primitivas, en este politeismo griego no destaca un sacerdocio fuerte, ni tampoco casta o sacerdocio alguno, ningun saber clerical total, ningun libro sagrado. Toda la religion revela un origen y un crecimiento laicos. La religion se hace subdita, en grado mayor o menor, de la reflexion y de la especulacion.

La teogonia fue quien establecio una unidad en la poderosa variedad de vida de los dioses (Zeus, Apolo, Atenea...) pero no fue obra de teologos, sino de rapsodas populares, y a lo largo de la historia, nada cambio en la naturaleza de los dioses.

La especulacion religiosa de los orficos y de Pitagoras llego demasiado tarde, y no les cupo mas que distinguir con un odio impotente a Hesiodo y Homero. Los filosofos posteriores, a pesar de lo mucho que aportaron sobre dioses y divinidad (por un lado llegaron al monoteismo, por otro a la negacion de los dioses), no tuvieron poder para desplazar lo mas minimo en el culto popular al mas pequeño heroe o dios.

La conciencia griega pues se habia entregado a los rapsodas, que habian encarnado la naturaleza del mundo divino en poderosas figuras: Hesiodo, autor de la "Teogonia", muestra a Zeus viviendo con seres que por su origen, le son iguales en rango; en la "Illiada" de Homero, Zeus y los demas dioses salen tan malparados que no llegaran a reponerse. Zeus es el rey de una Corte, el Olimpo, pero nada mas.

Los demonios y el mas alla: Poseidon

En la mitologia de los Vedas se han podido hallar viejos parientes de los dioses griegos, y escuchar la resonancia de varios nombres, sin contar con toda una serie de leyendas y concepciones miticas que los griegos poseen en comun con otros pueblos. Es muy probable que esas epocas en que la nacionalidad griega no habia llegado a cuajar completamente, hubieran concebido creencias y cultos muy diversos, segun las comarcas y los conglomerados de poblacion, y habra que conceder que Zeus gozo en la epoca remota una supremacia de tipo distinto a la que tuvo despues.

Incluso en tiempos muy primitivos, comarcas enteras tenian dioses principales y protectores distintos a Zeus que llevaban el calificativo de grandes, como en Atenas y el pais del Atica, donde la diosa Atenea era la grande; el Peloponeso pertenecia a Poseidon; todo esto quedaba contrapesado por poderosos cultos locales, como el de los Palicos; la isla Ortigia, frente a Siracusa, habia sido regalada por los dioses a Artemisa; Estrabon cita solo templos de Apolo en las costas de Troya y de Eolia y aqui debio ser grande ese dios, y en Licia era el verdadero dios nacional.

La tradicion mas antigua y coordinada de la religion griega destaca tanto a Zeus como la creencia en esos seres colectivos que son los demonios. Seres a los cuales se les da distintos significados y distintas concepciones sin las consideraciones tan importantes que en la religion de otras razas desempeñan.

De los demonios

"¿Que demonio irrumpiendo violento, te inspira el canto dolorido de tu muerte cercana?" Esquilo, Agamenon, 1174.

Erinias En Grecia nunca fue una creencia popular la invencion filosofica, especialmente platonica, de una categoria de demonios como una jerarquia especial junto a los dioses y a los heroes. El uso idiomatico poseia, por su parte, dos viejos precedentes del tiempo de Homero y Hesiodo: demonio significaba dios, en general, pero tambien se referia a todo aquel cumulo de fuerzas espirituales que vigilan la vida humana.

La interpretacion del demonio como dios tomo un aspecto especial: cuando se queria mentar no a un dios determinado, sino a todas las potencias superiores, sin distincion alguna, se decia: "los dioses", o "la divinidad", pero de preferencia "el demonio". Ocurria mas facilmente en aquellos casos en que se creia poder atribuir a la divinidad algo desfavorable, un enloquecimiento criminal del hombre, una influencia satanica; acaso fuera menos intimidante esta manera, que llamar a un determinado dios por su nombre.

En las sobrias explicaciones de Teognis de Megara, el "demonio", que lleva a los pechos generosos al error y al crimen, no es otro que la propia divinidad. Pero tambien tenemos que en las conversaciones corrientes el demonio se rebaja a una mera designacion del destino, de la fatalidad, en sentido peyorativo ante todo, y hasta del simple azar.

La palabra "demonio" recibe otras significaciones muy especiales: de todo el hacer de un hombre, o del de toda su casa, puede surgir un ser que cobra personalidad y poder objetivos, y de este tipo es el demonio Alastor. Clitemnestra habla claramente en el Agamenon de Esquilo de esa maldicion hereditaria, que va prosperando dentro de una familia, que fuerza a los hombres, y de las calamidades que acarrea. En el fondo, pertenecen a este grupo las Erinias. A veces, el destino fatal de un hombre, su irremisible ocaso, puede espesarse y cuajar en fantasma.

Tambien una enfermedad puede llevar el nombre de demonio, pero sobre todo la perturbacion del espiritu. El Ayax de Sofocles habla de su locura como si se tratara de su demonio y cree que es ese demonio el que le inspira sus desaliñados discursos. El hombre de opinion corriente se explica un vaticinio espantoso por la intervencion repentina de un demonio.

Una concepcion posterior, probablemente venida de Oriente, es la del poseso por un demonio venido de fuera, que puede ser expulsado. En el caso tan famoso del demonio de Socrates, podria ser solo una voz premonitoria que no pasaba de ser un presentimiento individual de la ventaja o riesgos de ciertas acciones.

De los demonios: Hesiodo

Claramente fuera del ambito de los hombres, estan los demonios a quienes incumbe la mediacion entre hombres y dioses, y aportan a los primeros las instrucciones de los segundos, que no pueden ser sino buenos y morales. Pero son ejemplos unicos pertenecientes al circulo de un filosofo peculiar, Hesiodo.

En su obra "Los trabajos y los dias", Hesiodo interpreta la doctrina de los aldeanos beocios, que no tenia porque ser la creencia general griega en ese momento. Señala un polidemonismo especial, una creencia en la omnipresencia de innumerables seres sobrehumanos. Asi, entre otros, los treinta mil guardianes de los mortales, con los que quiere atemorizar Hesiodo a los jueces injustos.

Esos guardianes circulan por el pais envueltos en vapores, y observan lo justo y lo injusto, demonios sagrados que andan por la tierra, guardianes nobles, que precaven del mal a los mortales. Tambien se les dice dispensadores de riqueza, una pregorrativa real de que gozaron ya en vida. Por lo demas, el poeta nos revela constantemente el temor ante potencias invisibles: en los caminos y escarpada, en los rios y fuentes, en cualquier faena tiene el pensamiento de su presencia.

Plutarco (De defectu oraculo, 13) nos habla todavia de demonios que circulan en gran numero de un lado para otro como sancionadores de fechorias y especialmente de la arrogancia. Nos cuenta tambien otra creencia: los demonios malevolos y envidiosos perturban y corrompen a hombres excelentes, con el proposito de impedir que esas personas excelentes reciban, luego de su muerte, en gracia a su limpia conducta, una suerte mejor que la suya de demonios.

Hay tambien demonios invisibles que acompañan al peregrino por la calle y lo guian. Entre los griegos existia una extendida creencia sobre el demonio personal del individuo. Segun ella, el hombre estaria acompañado, a lo largo de su vida, por un demonio invisible para el, pero que puede hacerse visible a los demas. Cuando se dice que el hombre se halla acompañado de un buen demonio y de un demonio malo, es que se ha mezclado una opinion etico-filosofica; la creencia autentica no conoce sino una sola clase de demonios. Una bella variante de origen filosofico, y seguramente pitagorico, es aquella segun la cual dos hombres nobles, maestro y discipulo, poseen el mismo demonio.

En la epoca romana ya avanzada, la veneracion de Marco Aurelio por su demonio nos ofrece las noticias mas detalladas. Aqui el demonio no es sino lo interior de cada uno, pero que ha sido otorgado por Zeus como particula suya para que sirva de guia a los hombres. Una imagen divina siempre presente, que hay que mantener propicia, a la que el hombre servira en paz y concierto, pura y sin ofensa, sin otras imagenes que la enturbien. Toda la voluntad, toda la pasion del hombre tiene que someterse a ese demonio, y toda nuestra suerte aceptada como de su misma procedencia, y el sera quien sobreviva despues de la muerte.

Su contemporaneo neoplatonico, Apuleyo, distingue en su escrito "De deo Socratis", dos sentidos en este ser: demonio se llama al animus del individuo; pero tambien existe otra especie muy superior, que jamas se somete a los limites de una personalidad terrena; son testigos de por vida y protectores invisibles de todo hombre adornado de las mas brillantes cualidades. Un ser de estos fue el demonio de Socrates, del que se nos habla circunstancialmente.

Ademas, Apuleyo reconoce la existencia de otros demonios o la creencia en ellos: este nombre llevan los fallecidos, y los que fueron buenos en vida seran genios protectores de la casa. Los malos, fantasmas. Tambien nos cuenta de aquellas potencias mediadoras, conocidas con el nombre de demonios, que actuan como tales entre los dioses y los hombres, no inmortales como aquellos, apasionados como estos, semicorporeos, semipesados, que moran y se mueven por los aires, y de los que los poetas habian creado dioses conocidos.

Notas:

(1) Pudo ser que este polidemonismo adquiriera en su proceso de fragmentacion y disolucion las formas mas diferentes, hasta llegar al culto de un solo ser objetivamente designado.

(2) Personificaciones femeninas de la venganza, que perseguian a los culpables de ciertos crimenes, hostigandole hasta hacerle enloquecer. Si el criminal moria sin venganza, lo perseguian hasta el inframundo.

(3) Hesiodo era de origen beocio. Nacio en Ascra, una pequeña y pobre aldea beocia pero cerca de un centro cultural importante, Tespias, y situada al pie del monte Helicon. Su primera obra fue la 'Teogonia', la primera exposicion sistematica de los mitos divinos, donde narra la creacion y organizacion del mundo, partiendo del Caos para terminar en la instauracion del orden a cargo de Zeus, el Padre de dioses y hombres; ademas muestra un catalogo de los heroes hijos de diosas.

(4) En 'Cesar' de Plutarco, el demonio poderoso que acompaña a Julio Cesar durante su vida se les aparece como vengador a todos los asesinos.

(5) Ademas, segun la doctrina pitagorica, el alma recibe en cada renacimiento un nuevo demonio.

El mas alla

"Pienso tambien en ti, en mi, y en los dioses de abajo." Sofocles, Antigona.

Junto al temor de los dioses, el temor al mas alla fue uno de los mas fuertes y perjudiciales fundamentos de la religion griega en los hombres de las mas diversas posiciones sociales.

El fallecido necesita dioses propios; los dioses supremos, los olimpicos, se apartan del moribundo y, sobre todo, del cadaver, aunque el muerto les hubiera sido muy querido. Y no por dureza de corazon y porque no saben llorar, sino porque no es digno para ellos hallarse presentes a la muerte de un hombre, o porque no poseen ningun derecho sobre los muertos, que corresponde a los "dioses de abajo".

Los demonios y el mas alla: Hermes

Eliano, en "Fragmentos". II, señala que muy mal hace un hombre, como Creon, que escatima a estos ultimos el cadaver de Polinices. En la vida diaria, esta conviccion se expresa, por ejemplo, en que a los moribundos no les era permitida la entrada en el templo de Asclepio.

Nada habia firme respecto a la perduracion despues de la muerte. La fantasia griega, animada por las ideas de ultratumba de los pueblos vecinos, sobre todo egipcios, creo nuevas figuraciones miticas. A un sentido doble de fertilidad y de guarda de las almas corresponden aquellas divinidades que, en parte, tienen existencia olimpica, pero que cobran caracteres especiales "abajo": Demeter, la madre tierra; su hija Cora o Persefona, hasta ahora una terrible señora de las sombras, y luego concebida como raptada en la flor de su vida por Hades (el invisible) o por Pluton (el rico dios de los frutos).

A este grupo se adscribian en primer lugar Dionisos quien con su pasion periodica y su muerte se nos convierte en la duplica de Cora, y, finalmente, Hermes, quien pasa de mensajero universal a mediador entre los dos mundos.

La capa final del mito la constituye la sancion expiatoria de Zeus: Persefona asciende todas las primaveras junto a su madre, en cada otoño baja junto a su marido, o desaparece con el raptor, siempre nuevo, y asi tenemos las escenas principales del drama sagrado, que se representa en las grandes fiestas de estas divinidades.

Pero cada griego era libre de preocuparse mas o menos por estos seres. Generalmente en el lecho de muerte no se pensaba mas que en Hermes, como acompañante del alma. Poder presentarse despues de la muerte ante dioses benevolos era deseo, de pocos o muchos, cuya identidad dependia de la fe y del grado de preocupacion y temor. Y no excluia la creencia en la transmigracion de las almas, puesto que los dioses podian disponer el renacimiento terrenal del alma como su suerte definitiva.

Pero esta idea de trasmutacion o metempsicosis siempre fue antipatica a los griegos, a pesar de Pitagoras, Pindaro, Empedocles y Platon. Con su marcado pesimismo, tenia que ser un consuelo poco agradable el escuchar, de boca probablemente de viejos videntes y fundadores de misterios, que se ha venido al mundo para expiar los males cometidos en una vida anterior.

En lo que se refiere a la suerte despues de la muerte, el sentimiento predominante preferia una fijacion definitiva del destino, cualquiera que fuera, que ulteriores circulos de generaciones.

Con el transcurso de los años, El Hades, inframundo griego (tambien se alude con ese nombre al Dios de los muertos) se amplio considerablemente desde los tiempos de Homero: junto al reino de sombras, indiferente, habia otro lugar de dolorosa expiacion, un lugar para todos los grandes criminales y no solo para Sisifo, Tantalo e Ixion, un lugar de tormentos, un autentico infierno con demonios castigadores, es decir, diablos que aparecen por primera vez aqui y en Etruria en el horizonte de los pueblos occidentales. Porque hasta entonces, se habian conocido demonios peligrosos en la Tierra y sobre ella.

Es posible que se haya tomado algo de ciertas referencias confusas del mas alla egipcio. Pero por lo demas, los griegos eran muy capaces de abocar por si mismos tales concepciones, para recordar a todos los criminales lo que desde tiempos atras se habia reservado para unos cuantos.

En la Polis avanzada crecen toda clase de violencias y maldades que quedan impunes por la ley, o de hecho si se es del partido en el Poder; los dioses olimpicos se preocupaban poco de los asuntos humanos cuando no iba con ellos; no quedaba mas que el mundo subterraneo, y la fantasia podia disponer de el libremente. No representa esta una fantasia sacerdotal, sino popular, sin ningun fundamento teologico.

Los demonios y el mas alla: PlatonPlutarco

Las primeras noticias nos han llegado no en palabras, sino en referencias sobre determinadas pinturas. En las pinturas halladas en el pueblo de Cnidos, se representaba el ciclo subterraneo con los diversos castigos infernales: se veia a un parricida que tropezaba con su padre, que le estrangulaba; a un ladron de templos a quien un demonio hembra le daba un bebedizo que le desfiguraba espantosamente el rostro.

Habia representado tambien un diablo de verdad, el conocido Eurinomo, del que se contaba que devoraba la carne de los muertos, no dejando sino los huesos.

En la Atenas del siglo IV a.C., los pintores solian colocar a los impios en el Hades acompañado de figuras espantosas, de la blasfemia, del sacrilegio, de la envidia, de la rebelion y la disputa.

Hay abundantes testimonios escritos sobre el mundo subterraneo, desde Platon a Luciano, desde la admonicion hasta la parodia. Pero estas referencias personales sobre viajes a los infiernos, etc., no pasan de ser fantasias singulares, mientras que las pinturas reflejaban una creencia general.

El mismo Socrates dejaba la posibilidad abierta de que la muerte sea un mero sueño o el transito a otra vida. Platon describe tambien los barbaros siervos del Infierno, que atormentan a los impios como "castigadores y atormentadores de fuego". Pero mas importante que sus ficciones son sus referencias sobre las creencias en el mas alla que imperaban en sus contemporaneos.

De boca de diversos interlocutores, nos enteramos con Platon de las siguientes cosas:

"En las proximidades de la muerte, el temor se apodera de la gente por cosas de las que antes no se preocuparon. Ahora tienen miedo de que sean verdad los mitos sobre el Hades y sus tormentos de que tanto se reian antes. Se pregunta uno de estos: ¿A quien he hecho yo mal?, y el que ha cometido muchos atropellos pierde el sueño... Los medrosos caen victimas de los embaucadores, quienes les convencen de que hay purificaciones de las maldades, para vivos y para muertos, que ellos llaman misterios. Esas nos libran, segun ellos, del pavoroso mas alla, mientras que a los no iniciados les aguarda algo terrible..." (La Republica., I, 5; III, 6, 7, S.)
El mas alla: Epicuro

Un siglo despues de Platon, no faltan testimonios que revelan sentimientos semejantes. Epicuro niega no los dioses, sino su intervencion en las cosas de este mundo, y tambien niega los terrores del Hades, ya que segun el, muerto el cuerpo se acabo el alma, por lo que negaba la inmortalidad del alma.

La opinion publica fue influida en contra de los epicureos especialmente a causa de su negacion del mas alla. Acaso constituyo un acto agradable a los ojos de los dioses destruir los cantos epicureos, pues en efecto, de la obra del maestro, apenas si nos ha llegado algo, solo tres cartas y algunos fragmentos breves, pero tuvo y conservo partidarios fervorosos que le alaban como liberador de los terrores infernales, a los que seguian combatiendo con todas su fuerzas.

La doctrina de Epicuro tuvo que luchar con muchos y arraigados sentimientos, aun entre los romanos educados a la griega. Para el mismo Virgilio, el Infierno no es mas que una pieza magnifica de la ingenieria epica, y ocasion de profecias y de efectos sentimentales. El pensamiento estoico, que en los ultimos tiempos de la Republica, y en el primer siglo de la Monarquia, era el de casi todos los romanos ilustres, trata de realizar su ideal sobre la Tierra, sin dirigir su mirada al otro mundo, del que no quiere saber mucho mas que los epicureos.

Pero teniendo en cuenta la enorme extension que por la misma epoca va tomando la fe en los prodigios, y el celo con que la mayoria de los historiadores y poetas hacen de ellos uso, y el vigor de la supersticion, en su sentido mas amplio, vemos que habia ideas y sentimientos abundantes respecto a la supervivencia despues de la muerte. Es una creencia que constituye una de aquellas fuerzas que llaman renovadamente a la puerta en epocas y en circulos de personas instruidas que se figuran libres para siempre de ellas.

Que la supersticion seguia creciendo a fines del siglo I despues de Jesucristo lo vemos en el importante escrito de Plutarco "Sobre la supersticion". Como monoteista optimista, Plutarco trata de encontrar en el un punto de vista superior, lo mismo al ateismo que a la supersticion, todavia mas dañina, y combate indistintamente contra los dos.

Nos enteramos por Plutarco que el sentimiento dominante en muchisimos, respecto a los dioses nacionales o extranjeros, era solo un temor profundo, lamentable, y parece, ademas, que numerosos demonios habian cobrado por ese tiempo una personalidad vigorosa:

"El que solo teme a los dioses -nos dice- teme a todo: a la tierra, al mar, al aire, a las voces, a los sueños... Tambien en el sueño, que permite al mismo esclavo olvidarse de su señor, esa alma es perseguida con imaginaciones, y recuerdos, y pesadillas... Como es natural, se cae en manos de exorcistas, hechiceros y echadores de suertes. Se inmergen en el mar o en el fango, se postran de bruces e invocan a los dioses con nombres desatinados, con formulas extrañas."

"El que tema una vez a sus dioses providentes y beneficos, de los que impetramos toda clase de bienandanzas, ningun dios encontrara a quien no temer... El supersticioso lleva este sentimiento mas alla de la muerte, y se muestra preocupadisimo por tormentos que han de ser inevitables. Se abren ante el las puertas del Infierno, rios de fuego y simas de la Estigia... Percibe figuras espantosas y voces horribles, jueces y verdugos... Cualquier desgracia que a un hombre asi le suceda, sera para el un golpe que la divinidad le envia..."

"Vestido de andrajos se sentara en la calle o se revolcara desnudo en el fango, confesara a gritos sus pecados o sus descuidos, y cosas por ejemplo, como el haber comido o bebido esto o aquello, haber ido por un camino que la divinidad le habia prohibido. En el mejor de los casos, se quedara en casa, rodeado de ofrendas y hechizos, y vendran unas viejas a colgarle, como de un clavo, todo lo que se les antoje (amuletos)... Temera a Artemisa, a Apolo, a Hera, a Afrodita... pero, especialmente, a la diosa siria que persigue con maldiciones y corrosion del higado a los que comen anchoas."

Unos decenios despues de Plutarco escribe Luciano, ese perfecto ateo. Los dioses se convierten en sus manos en personajes grotescos, estan llenos de preocupaciones, aburridos y temerosos a causa del apartamiento y desprecio de los hombres, y porque el nectar y la ambrosia han subido de precio y empiezan a escasear (Deor. concil., 14)

Lago de fuego

El Hades que nos describe Luciano con tanta predileccion no es sino la escenografia para su burla. En ese oscuro mundo lamentable, donde en lugar de las sombras homericas hay esqueletos vivos, apenas se oye otro eco que la risotada estridente de Menipo y de otros odiosos personajes, para tormento de los recien llegados. Son diablos burlones que se alegran del dolor de sus compañeros esqueletos. Pero todo esto no se cuenta en serio, sino que sirve para encubrir una serie de fintas contra los potentados, los deleitantes y las celebridades del mundo.

La mayoria de la gente de entonces, en cambio, tenia ideas bien distintas sobre el mas alla, y trataba de hacer frente a sus preocupaciones con nuevas consagraciones, que se enlazaban con practicas de ascetismo o, por lo menos, con ceremonias abrumadoras.

Ya no bastaba el viejo Olimpo: dioses extranjeros, de diversa procedencia, habian penetrado en la region griega tardia y luego en la romana, debido, en parte, a que pasaban por mas potentes y socorridos. A ellos se les dedica, a partir del siglo II d. C., misterios de nuevo tipo, para aplacar el creciente pavor por el mas alla, ante la impotencia que ofrecian ya los viejos misterios. Por esta via se tropezaba con el cristianismo.

Notas:

(1) No puedo evitar señalar que aun perduran en parte de la sociedad actual esos sentimientos.

(2) Se puede pasar por alto la creencia en la proximidad de las sombras y la practica, nada rara con el tiempo, de conjurarlas.

Bibliografia:
Hesiodo. Teogonia, Los trabajos y los dias. Editorial Gredos, S.A., 2000.
Platon. La Republica. Edicomunicacion, S.A., Clasicos universales, 1994.
Jacob Burckhardt, Historia de la cultura griega, Vol. I. RBA, S.A., 2005


Creado el 23 noviembre, 2010.

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