El castillo Vogelod

Cine de terror, ciencia ficción, fantasía y literatura fantástica

Cinematografía: origen y desarrollo.

Introducción

Salida de los obreros de las fábricas Lumière

Salida de los obreros de las fábricas Lumière

La cinematografía, o el cine en su término más popularizado, es un medio de comunicación social que se basa en la representación de imágenes en movimiento mediante la técnica del cinematógrafo. La invención del cinematógrafo a finales del siglo XIX fue precedida de muchos intentos, que fueron constituyendo, desde el estroboscopio (1832) del austríaco Stampfer, al cinetoscopio de Edison, las características del actual cinematógrafo.

El vitascopio (1895) del estadounidense Thomas Armat se basaba ya en el principio del cinematógrafo actual: el movimiento de la película, en que se alterna un período de iluminación con otro de oscuridad.

Los hermanos Lumière, de Lyon, idearon un aparato óptico mecánico que patentaron en 1895 y al que llamaron cinematógrafo, término debido a León Bouly. Constaba de un dispositivo tomavistas para la impresión de la cinta y un proyector; la exposición de las imágenes eran de 1/16 de segundo, limite teórico adoptado aún en la actualidad. El cinematógrafo fue perfeccionándose sobre estas bases y se hizo posible la brillante época del cine mudo. La aparición del cine sonoro, que se generaliza a partir de 1930, constituye en lo esencial el actual cinematógrafo.

La historia de la cinematografía como espectáculo comenzó el 28 de diciembre de 1895 en el Grand Café de París con la exhibición pública de nueve filmes supercortos realizados por los hermanos Lumière, entre ellos, 'Salida de los obreros de las fábricas Lumière', 'Llegada de un tren a la estación de La Ciotat' y 'El regador regado'.

Este mismo programa, que duraba en total 20 minutos, se proyectó a comienzos de 1896 en el extranjero, en países como Londres en febrero, Bruselas y Berlín en abril, Madrid y Barcelona en mayo, y suscitó en todas partes el deseo de emular a Lumière. En 1896 se realizó ya el primer filme español, 'Salida de Misa mayor del Pilar', del aragonés E. Gimeno. En Francia la concepción poética de Georges Méliès, 'Escamoteo de una dama' (1896), se afirmaba frente al objetivismo de Lumière. En EE.UU. se crearon en 1898 las primeras productoras de filmes, la Edison Co., Biograph y Vitagraph.

Dentro de esta primera etapa, que puede alargarse hasta 1914, son hitos importantes: a nivel industrial, la llamada "guerra de las patentes", que selló el monopolio de Edison sobre el cine en los Estados Unidos al crear en 1908 la Motion Pictures Patents Company que agrupaba a las tres grandes firmas estadounidenses. Tras la instauración de la Motion Pictures Patents Company, los independientes se establecieron en California, estado en que dichas patentes no estaban registradas, instalandose en Hollywood. Y el "congrès des dupes" (París, 1909), que significó la liquidación de la producción artesanal y el establecimiento de nuevas estructuras económicas, industriales y financieras que habrían de perdurar décadas, con el cambio de estructura comercial (alquiler en lugar de venta de copias a los exhibidores) y la unificación de la película cinematográfica.

Y a nivel creativo, la aparición de la escuela británica encabezada por G. A. Smith y F. Williamson hacia 1900; la intensa y dominante actividad de Georges Méliès con 'El proceso Dreyfus' (1899), la ciencia ficción de 'Viaje a la Luna' (1902), 'El viaje a través de lo imposible' (1904), entre muchas otras; la primera muestra importante del cine italiano, 'Cabiria' (1914); la revelación de dos grandes cineastas estadounidenses, D. W. Griffith, 'La matanza' (1912) y Th. H. Ince 'La batalla de Gettysburg' (1914), y del francés L. Feuillade, creador de un realismo fantástico original, cultivado en seriales como 'Fantomas' (1913), y el surgimiento del cómico francés Max Linder en 1910 y el británico Charles Chaplin en 1913.

Edad de oro del cine mudo

La edad de oro del cine mudo corresponde a su período de máxima brillantez, desde 1915 y se prolonga hasta 1929. Aunque el primer filme sonoro se produjo en 1927, el cine hablado no empezó a hacerse dominante hasta dos años después.

Edad de oro del cine mudo: El nacimiento de una nación

El nacimiento de una nación

En EE.UU. esta etapa se inicia precisamente en 1915, con 'El nacimiento de una nación', la obra cumbre de D. W. Griffith, que al año siguiente creó 'Intolerancia', cintas que por su riqueza formal y temática abrieron nuevos caminos al arte cinematógrafo, y durante ella alcanza el cine mundial, tras el paréntesis de la guerra, una configuración industrial y comercial que sólo se vería perturbada globalmente por el advenimiento del sonoro.

Por países, las aportaciones esenciales en este período vinieron de la URSS, Alemania, Francia, EE.UU. y Suecia.

Tras la nacionalización del cine en 1919, los cineastas soviéticos realizaron una aportación decisiva experimentando con el montaje, tanto en el campo del documental, 'El hombre de la cámara' (1919) de Dziga Vertov, como en el de la ficción, 'El acorazado Potemkin' (1925) de Sergéi Eisenstein, y 'La madre' (1926) de Vsevolod Pudovkin, junto a la orientación excéntrica del grupo de Grigori Kozintsev y Leonid Trauberg, 'La nueva Babilonia' (1929) y con la marcada personalidad de directores como Alexander Dovzhenco, 'Arsenal' (1929) y Boris Barnet 'La chica de la sombrerera' (1927).

En conjunto, la temática revolucionaria del cine soviético conmovió tanto como sus propuestas vanguardistas y cosechó por todo el mundo entusiasmos y prohibiciones. Alemania desarrolló una intensa actividad desde la fundación de la productora UFA, para la que trabajaron los principales directores: Lubitsch 'Madame Dubarry' (1919), F. W. Murnau 'El último' (1924), Fritz Lang 'Metrópolis' (1927), Georg Wilhelm Pabst 'El amor de Jeanne Ney' (1927).

Edad de oro del cine mudo: El acorazado Potemkin

El acorazado Potemkin

Tendencias capitales como el expresionismo, 'El gabinete del Dr. Caligari' (1919) de Robert Wiene, 'El Golem' (1920) de Paul Wegener, 'Nosferatu el vampiro' (1922) de Murnau, desarrollaba temas de su tradición literaria, como la dualidad del hombre, la llamada del mal y el fatalismo, y en menor medida, el Kammerspielfilm, 'Hintertreppe' (1921), tuvieron una influencia perdurable. En Suecia, Victor Sjöstrom creaba 'La carreta fantasma' (1921).

También Francia contribuyó a los movimientos vanguardistas, primero con la concepción rítmica y lírica del grupo aglutinado en torno a Louis Delluc 'El silencio' (1920) y conocido como "impresionista": Abel Gance, Marcel L'Herbier, Jean Epstein, entre otros, y después con el surrealismo, cuyo máximo exponente fue la obra del español Luis Buñuel, que inició su carrera con 'Un perro andaluz' (1928). Esta etapa registra también la incorporación de René Clair, Jean Renoir y Marcel Carné, cuya obra abarcará décadas de cine sonoro.

La ciencia ficción con 'Aelita' (1924), de Yakov Protazanov y 'Metrópolis' (1926), de Fritz Lang demostraron la capacidad del género para la parábola (social, política) y el diseño vanguardista.

Del mismo modo, al cine estadounidense se incorporan jóvenes como Raoul Walsh, John Ford, King Vidor, Howard Hawks, que recibirán la alternativa de la generación de pioneros cuya obra de madurez quedará dentro del cine mudo. Junto a estos cineastas nacidos en EE.UU., cabe citar a otros que a pesar de su origen centroeuropeo desarrollaron su filmografía en ese país atraídos por la vitalidad de su industria, como Erich von Stroheim, que legó al cine mudo uno de sus grandes monumentos artísticos, o Josef von Sternberg, padre del filme de gángsters con 'La ley del hampa' (1927), así como aquellos que llegaron a ese país en pleno éxito como Murnau y Lubitsch procedentes de Alemania con Pola Negri, Sjöstrom y Mauritz Stiller llegados de la floreciente cinematografía sueca con Greta Garbo.

En líneas generales, la producción hollywoodense se nutrió, además del contingente de actores, técnicos y creadores llegados en sucesivas olas de inmigración, de fenómenos genuinamente estadounidenses como los géneros cinematográficos y el star system, que elevaba a los protagonistas de las películas a la categoría de mitos vivientes.

Los géneros más populares hasta el fin del período mudo fueron el western, que introdujo la épica de un pasado reciente y el cine cómico, que tuvo su edad de oro en la escuela de Mack Sennett, siendo sus figuras destacadas Buster Keaton, 'El maquinista de la General' (1926), y Charles Chaplin, 'La quimera del oro' (1925).

El cine sonoro

El cine mudo nunca fue en realidad silente, pues solía llevar un acompañamiento musical en vivo, que iba del solo de piano a la gran orquesta. Paralelamente, los pioneros habían experimentado diversas técnicas para incorporar mecánicamente el acompañamiento musical, mas la industria habíase mostrado reticente ante la perspectiva de un cambio radical.

El cine sonoro: Don Juan

Don Juan

Como es habitual en el cine, sólo la necesidad económica estimuló la invención y desarrollo de un nuevo sistema. La crisis de la Warner llevó a esta productora en busca de una tabla de salvación, a probar fortuna adoptando el sistema Vitaphone ideado por Bell Telephone Laboratories. Ya en 1926 la Warner presentó 'Don Juan', de Alan Crosland e interpretado por John Barrymore, con efectos ambientales y acompañamiento musical de pasajes de la ópera de Mozart, pero sin diálogos.

De 1927 es el primer filme sonoro y parcialmente hablado: 'El cantante de jazz', de nuevo Alan Crosland y de 1928 el primero completamente hablado: 'Luces de Nueva York' de Bryan Foy. En 1929 ya se contaban por docenas los filmes hablados, bien fueran originalmente concebidos como tales por sus correspondientes productoras, o bien producciones mudas a las que se añadían apresuradamente secuencias habladas, y por miles las salas equipadas con sistemas sonoros.

Al entrar en la nueva década, el sonoro era normativo en EE.UU. y dominante en los países occidentales, mientras que en otros países como URSS y Japón, tardaron aún unos años en actualizar su industria. La asimilación del proceso no fue tan fácil como su materialización. Si bien la industria, a pesar de la inversión de capital requerida por el cambio tecnológico, se recuperó con creces, los creadores lo consideraron con reticencia, advirtiendo un retroceso. Este retroceso se produjo al abandonar el cine, por las exigencias de la toma de sonido, la agilidad narrativa del período mudo y volver al teatro filmado, con lo que los géneros dramático y musical prolongaron su éxito en los escenarios con filmaciones casi literales.

Ello tuvo como contrapartida la llegada de nuevos talentos procedentes del teatro: intérpretes, escritores y directores como George Cukor o Rouben Mamoulian, y el ocaso de otros, principalmente actores que desaparecieron de la pantalla por problemas de voz o de dicción, o bien, en el caso de inmigrados que no dominaban el inglés, tuvieron que regresar a sus países de origen.

Con todo, pronto el cine sonoro alcanzó sus cartas de nobleza, gracias al uso imaginativo del nuevo medio. En EE.UU., Mamoulian 'Aplauso' (1929), King Vidor 'Aleluya' (1929). En Francia, René Clair 'Bajo los techos de París' (1930). En Alemania Josef von Sternberg 'El angel azul' (1930), Pabst 'Cuatro de infantería' (1930) y Lang 'M' (1931), país en que estos buenos auspicios quedaron pronto truncados por el nazismo.

Ocaso también de un género, el cómico, que abandonó su dinámico estilo, al que no sobrevivieron la mayoría de sus grandes creadores gestuales, con la excepción de Chaplin, cuyo primer filme sonoro fue 'Luces de la ciudad' (1931), y se optó por las figuras múltiples y el vodevil, como la pareja Laurel y Hardy, los hermanos Marx, o la más reposada comedia.

El cine sonoro: Cuatro de infantería

Cuatro de infantería

Francia hizo del sonido un aliado del realismo, tanto en la obra vanguardista de Jean Vigo 'Cero en conducta' (1933) como en el naturalismo cultivado por Marcel Carné, Julien Duvivier, Jacques Feyder y, sobre todo, Jean Renoir, cuya 'La regla del juego' (1939) rompió con esa tradición y adelantándose a su época fue incomprendida por sus contemporáneos.

La incomprensión, debida al dogmatismo ideológico, fue un fenómeno generalizado en la URSS, donde se impuso la línea del realismo socialista, cuyo paradigma fílmico fue 'Chapaiev' (1935) de Georgi y Sergei Vasilyev. Cineastas como Vertov y Eisenstein fueron criticados por formalistas y empezaron a tener dificultades serias.

El flujo de europeos a Hollywood se debió primero a la demanda de los estudios, que precisaban de responsables para las versiones en lenguas extranjeras de sus filmes (práctica generalizada en los primeros años, hasta el abandono de la pista de sonido única por las mezclas de varias y el advenimiento del doblaje) y luego al exilio provocado por el nazismo, Fritz Lang, Otto Preminger, Douglas Sirk, y el estallido de la guerra, Jean Renoir, René Clair, así como Alfred Hitchcock, cuya obra en Gran Bretaña, junto a la del productor Korda y la escuela documental, había sido lo más relevante.

Durante los años 30, en EE.UU. obtuvieron gran popularidad, además del novísimo musical (género escapista) y la renovada comedia (dotada con frecuencia de cierta dimensión crítica), dos géneros de especial significación sociológica:

- Dentro del cine policíaco, el ciclo de filmes de gangsters, lanzado por la Warner con el ya citado 'Luces de Nueva York', al que siguieron 'Hampa dorada' (1930) de Mervyn LeRoy y 'El enemigo público' (1931) de William A. Wellman, entre otros. Testimonio de la sociedad estadounidense en la era de la ley seca.

- Y el cine fantástico o de terror, popularizado por la Universal a partir de 1931 con 'Drácula', de Tod Browning, género recurrente en época de crisis, como la Gran Depresión, relación a que un clásico como 'King Kong' (1933) de Ernest B. Schoedsack aludía claramente.

La entrada de EE.UU en la Segunda Guerra Mundial generalizó un conflicto que afectó seriamente al cine, al estar involucrados en ella los principales países productores. Tomó importancia el cine bélico, tanto por su aportación documental y de propaganda como en títulos 'El gran dictador' (1940) de Charles Chaplin, y 'Los mejores años de nuestra vida' (1946) de William Wyler, que apelaron a la conciencia colectiva durante la conflagración y una vez acabada esta.

Ladrón de bicicletas

Ladrón de bicicletas

El debut de Orson Welles con 'Ciudadano Kane' (1941), revolucionó la narración fílmica. John Houston inauguró con 'El halcón maltés' (1941) el ciclo de cine negro. Elia Kazan 'La barrera invisible' (1947) y Joseph Leo Mankiewicz 'Carta a tres esposas' (1949) fueron otros creadores de esa nueva generación. La RKO, de la mano de Val Lewton inició su ciclo de terror cuya cabeza más visible fue el francés Jacques Tourneur.

Al comenzar la década de los cincuenta, en EE.UU. se impuso "la caza de brujas" impulsada por el maccarthismo y representada por el Comité de Actividades Antinorteamericanas, llevando a muchos autores al exilio como Chaplin tras realizar la historia de un asesino de mujeres 'Monsieur Verdoux' (1947) y 'Candilejas' (1952).

En la posguerra surgió en Italia el neorrealismo, encabezado por Roberto Rossellini, 'Roma ciudad abierta' (1946), Luchino Visconti 'Obsesión' (1942) y De Sica-Zavattini 'Ladrón de bicicletas' (1949), secundado por Giuseppe De Santis 'Arroz amargo' (1949), Alberto Lattuada 'Luces de variedades' (1950), Pietro Germi 'Il testimone' (1946), Renato Castellani 'Sotto il sole di Roma' (1948) y Luigi Zampa 'Vivir en paz' (1947), y prolongado por Carlo Lizzani 'Crónica de los pobres amantes' (1954), Michelangelo Antonioni 'La aventura' (1960) y Federico Fellini 'La strada' (1954).

La influencia del neorrealismo llegó a lugares tan distantes como Hollywood, adoptando un estilo semidocumental con el tratamiento de la problemática social; España, aunque obstaculizado por la censura, con cineastas como Nieves Conde, 'Surcos' (1951), o la India con Bimal Roy 'Do Bigha Zamin' (1953). En Francia debutaron bajo la ocupación alemana Claude Autant-Lara o Clouzot y tras la liberación Tati con 'Día de fiesta' (1949) su original aportación al cine cómico moderno.

El séptimo sello

El séptimo sello

También en Francia, dentro de la corriente fantástica, Jean Cocteau crea 'La bella y la bestia' (1946) y 'Orfeo' (1950), Jean Renoir 'El testamento del Dr. Cordelier' (1959), Georges Franju 'Ojos sin rostro' (1959)

En Gran Bretaña destacaron las comedias de los estudios Ealing, con Alexander Mackendrick en cabeza 'El Quinteto de la muerte' (1955), y las individualidades de David Lean 'El puente sobre el río Kwai' (1957), Carol Reed 'El tercer hombre' (1949) y Laurence Olivier 'Hamlet' (1948). También destacó la resurrección de los viejos mitos de terror de la Universal por parte de la productora Hammer Films, movidos con habilidad por Terence Fisher 'La maldición de Frankenstein' (1957).

En la URSS la política cultural del realismo socialista dificultó la obra de los grandes cineastas, 'Iván el terrible' (1943-45) de Eisenstein y sólo tras la muerte de Stalin y el vigésimo Congreso empezó el llamado "deshielo" que permitió la aparición de 'El 41' (1956) de Grigori Chujrai, o 'Cuando pasan las cigueñas' (1957) de Mijaíl Kalatozov.

En Polonia surgieron cineastas como Andrzej Wajda 'Kanal' (1957) y Andrzej Munk 'Los hombres de la cruz azul' (1955); en Hungría, Zoltan Fabri 'Match en el infierno' (1962); en México el español Luis Buñuel y Emilio Fernández 'María Candelaria' (1944); en Argentina Leopoldo Torre-Nilson 'La caída' (1959); en Suecia Ingmar Bergman 'El séptimo sello' (1957); en Japón Yasujirô Ozu 'Los cuentos de Tokyo' (1953), Kenji Mizoguchi 'Cuentos de la luna pálida' (1953) y Akira Kurosawa 'Los siete samuráis' (1954).

En EE.UU surge la revitalización del western, con directores como John Ford 'Centauros del desierto' (1956), Anthony Mann 'Horizontes lejanos' (1952), Budd Boetticher 'Tras la pista de los asesinos' (1956) y el musical con Gene Kelly en 'Cantando bajo la lluvia' (1952), la madurez de Hitchcock 'La ventana indiscreta' (1954) y la revelacion de Stanley Kubrick 'Atraco perfecto' (1956).

En estos años 50 se popularizó la ciencia ficción, con temas como la conquista del espacio ('Con destino a la Luna' (1950) de Irving Pichel); los extraterrestres ('Ultimátum a la Tierra' (1951), de Robert Wise); los robots y androides ('Planeta prohibido' (1955) de MacLeod Wilcox); los viajes en el tiempo ('El tiempo en sus manos' (1959) de George Pal).

La televisión surge como una dura competencia, que indujo a los estudios hollywoodenses a la busqueda de formulas espectaculares: 3D, pantallas gigantes, sonido estereofónico, superproducciones 'Los diez mandamientos' (1956) de Cecil B. de Mille, etc.

A fines de los años 50, a la crisis de la industria establecida se opusieron movimientos como el free cinema en Inglaterra con cineastas como Jack Clayton, 'Un lugar en la cumbre' (1958), y la nouvelle vague en Francia con, entre otros, Jean-Luc Godard 'Al final de la escapada' (1959), que reivindicaron un nuevo acercamiento al cine, tanto estético como económico, en particular los franceses que agilizaron la narración, abarataron costos e impusieron la figura del director como autor absoluto, desde un punto de vista artístico y legal. El fenómeno fue rentable y además se extendió a otros países como Brasil con su cinema novo.

Al final de la escapada

Al final de la escapada

Las propuestas del nuevo cine fue inviable en sociedades políticamente atenazadas como España donde sólo Carlos Saura, 'La caza' (1965), tendría continuidad, en Polonia Roman Polanski 'El cuchillo en el agua' (1962) y Jerzy Skolimowski 'Señas particulares: ninguna' (1964) tendrían que emigrar, o Checoslovaquia, que durará el tiempo de una primavera.

En EE.UU surge un fenómeno paralelo de cierta magnitud, el cine underground, algunos de cuyos componentes, John Cassavetes 'Faces' (1968), Brian de Palma 'Saludos' (1968), representarán al cabo del tiempo una alternativa a los viejos maestros John Ford, Elia Kazan, Raoul Walsh, etc.

De particular interés resulta el panorama en la República Federal Alemana con irrupción de talentos que, de Alexander Kluge 'Una muchacha sin historia' (1966) a Rainer Werner Fassbinder 'El soldado americano' (1970), de Jean-Marie Straub 'Chronik der Anna Magdalena Bach' (1968) a Werner Herzog 'Signos de vida' (1968), de Volker Schlöndorff 'El joven Torless' (1966) a Hans-Jürgen Syberberg 'Nach meinem letzten Umzug' (1970), serán el momento de esperanza del cine alemán tras la posguerra.

El joven Torless

El joven Torless

El interés por el género fantástico no decayó en esta época: en los primeros 60 el productor y director estadounidense Roger Corman realizó un miniciclo de adaptaciones de Edgar Allan Poe. George Romero puso de moda los filmes de muertos vivientes antropófagos con 'La noche de los muertos vivientes' (1968).

En otros países, destacados cineastas se interesaron también por lo fantástico: el francés Georges Franju 'Judex' (1963), el belga André Delvaux 'El hombre del cráneo rasurado' (1966), el cosmopolita Roman Polanski 'La semilla del diablo' (1968), 'El quimérico inquilino' (1976), el polaco Wojciech Has 'El manuscrito encontrado en Zaragoza' (1965), el británico radicado en EE.UU. Alfred Hitchcock 'Psicosis (1960)', 'Los pájaros' (1963), el británico Michael Powell 'El fotógrafo del pánico' (1960), etc.

Stanley Kubrick con '2001: Una odisea del espacio' (1968) señala el momento de madurez y maestría de la ciencia ficción, que junto a la involución histórico-antropológica iniciada por 'El planeta de los simios' (1968) de Franklin J. Schaffner, que asimismo engendró un serial televisivo, o el interior del cuerpo humano, 'Viaje alucinante' (1966), de Richard Fleischer, fueron los leit motiv del cine de ciencia ficción.

La recesión económica de los 70 situó al cine en una encrucijada, con costos crecientes y público menguante. El capital multinacional concentró sus inversiones, apostando por una nueva generación exitosa: Francis Ford Coppola 'El padrino' (1972), Martin Scorsese 'Taxi Driver' (1976), Steven Spielberg 'Tiburón' (1975), George Lucas 'La guerra de las galaxias' (1977).

El futuro bipolar del cine se hizo realidad:

-Por un lado el gran espectaculo, con catastrofes ('Aeropuerto 77' de Jerry Jameson), la ciencia ficción, explotado con segundas y terceras partes, el relanzamiento del terror con proliferación de productos truculentos, fabricados en serie y adornados con espeluznantes trucajes hiperrealistas: 'El exorcista' (1973) de William Friedkin, y sus secuelas demoníacas; la saga de animales mortíferos desatada por la mencionada 'Tiburón', el slasher de 'La noche de Halloween' (1978) de John Carpenter, junto a la parodia 'El jovencito Frankenstein' (1974) de Meel Brooks.

Con la saga iniciada por 'La guerra de las galaxias' (1977) George Lucas contribuye a exponer una cosmogonía siguiendo pautas del cine de aventuras, mientras un apólogo moral como 'Zardoz' (1973), el encuentro extraterrestre pacífico 'Encuentros en la tercera fase' (1977) de Steven Spielberg, y el mortal 'Alien, el octavo pasajero' (1979) de Ridley Scott, confluyen en la ciencia ficción.

-Y por otro lado un cine culto y minoritario de presupuestos proporcionales a su audiencia como el de Eric Rohmer en Francia 'El amor después del mediodía' (1972) o André Delvaux 'Rendez-vous à Bray' (1971) en Bélgica.

El espacio intermedio estaba ocupado por la televisión, que hizo desaparecer de las pantallas géneros como la comedia familiar o el melodrama, y solo ocasionalmente se muestra capaz de arrancar de su rutina al gran público con temas actuales y polémicos.

Solaris

Solaris

Algunos grandes autores seguían teniendo longevidad artística como Luis Buñuel 'Ese oscuro objeto del deseo' (1977), o Akira Kurosawa 'Kagemusha: la sombra del guerrero' (1980), si bien otros no pudieron mantener la continuidad como Orson Welles.

En EE.UU algunos cineastas siguieron utilizando géneros como el western o el policíaco para retratar aspectos de la historia social de su país, Sam Peckinpah 'La Huida' (1972), Arthur Penn 'Pequeño gran hombre' (1970), Robert Altman 'MASH' (1970), mientras que en la comicidad Woody Allen tomó la alternativa a Jerry Lewis.

En otros paises los cambios politicos tuvieron consecuencias directas: en Chile el golpe de Estado liquidó una cinematografía prometedora y cineastas como Raul Ruiz 'La expropiación' (1974) o Miguel Littin 'La tierra prometida' (1973) tuvieron que exiliarse, mientras que en España el fin de la dictadura originó una permisividad política y moral con la abolición de la censura al tiempo que se afirmaban refinados cultivadores del cine de autor, Victor Erice 'El espíritu de la colmena' (1973), Manuel Gutierrez Aragon 'Furtivos' (1975), Jaime Chavarri 'El desencanto' (1976).

En la URSS coesistieron autores exportables, los hermanos Mikhalkov, Nikita Mikhalkov 'Neokonchennaya pyesa dlya mekhanicheskogo pianino' (1978) y Andrei Konchalovski 'Siberiada' (1979) junto a Andrey Tarkovsky 'Solaris' (1972), con los representantes de cinematografía como la kirguiz (Tolomush Okeyev 'Krasnoe yabloko' (1975)) o la georgiana (Otar Ioseliani 'Pastorali' (1975)). En la República Federal Alemana la aparición de autores jóvenes como Win Wenders 'El amigo americano' (1977) fue fruto del afianzamiento del nuevo cine alemán.

En los 80 irrumpiría los exhibicionismos transformistas de 'Aullidos' (1980), de Joe Dante, y 'Un hombre lobo americano en Londres' (1981) de John Landis, 'El resplandor' (1980) del estadounidense Stanley Kubrick y los efectos paranormales de 'Poltergeist' (1982) de Tobe Hooper. En cuanto a la ciencia ficción, 'E.T.' (1982) de Spielberg y 'Blade Runner' (1982) de Ridley Scott. 'Tron' (1982), de Steven Lisberger, lleva "al otro lado del espejo" de los computadores, también protagonistas en la política-ficción 'Juegos de guerra' (1983) de John Badham.

Las nuevas técnicas electrónicas desarrolladas a partir de los sesenta con '2001: Una odisea del espacio' (1968) de Stanley Kubrick, desembocarán, en los 90, en la utilización de la informática para crear nuevos efectos especiales.

Material de consulta:
Enciclopedia Salvat, Salvat Editores, 1997.
Diccionario enciclopédico Espasa, Espasa Calve, 1998.


Creado el 25 abril, 2011.

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