El castillo Vogelod

Cine de terror, ciencia ficción, fantasía y literatura fantástica

Breve historia del cine alemán

Datos técnicos de las películas mencionadas en el artículo.

Nota: Esta historia del cine alemán sólo abarca su período mudo hasta el período prehitleriano (1933).

1.Nosferatu, Fausto, Metrópolis, El Dr. Mabuse, son, entre otros, clásicos creados por una de las corrientes cinematográficas más importantes del siglo XX: el expresionismo alemán. La industria del cine alemán se erigió en el período de entreguerras, instaurada la República de Weimar, como uno de los pilares cinematográficos más importantes de la época.

Sus películas triunfaban en el extranjero, innovaban técnicamente y sorprendían. Sus historias de terror, sus críticas sociales y su realismo estaban muy lejos de lo que podría llamarse convencional. Gracias a inventos cómo la cámara en movimiento, una clara muestra es 'El último' de F.W.Murnau, las imágenes dejaron de ser estáticas para mostrar vida y alma.

Compañías de cine como Gloria-Fil, Rex-Film, o la majestuosa UFA, creada en noviembre de 1917 y que tras diversos cambios motivados por los intereses políticos que ha sufrido Alemania durante su historia, sigue actualmente, crearon los clásicos que aun hoy siguen sorprendiendo y maravillando.

El expresionismo alemán comenzó básicamente con 'El gabinete del Dr. Caligari' de Robert Wiene, aunque hubo titubeos previos de lo que llegaría a conocerse como expresionismo. El actor y director Paul Wegener con 'El estudiante de Praga' (1913), insufló la idea del transfondo del "yo" en su vertiente fantástica, donde un joven vendía su alma a Satanás a cambio de dinero para así poder conseguir a la mujer que ama. Aunque los niveles estéticos del film quedan lejos de futuras realizaciones, mostró resquicios del futuro expresionismo que vendría.

En 'El Golem' (1915), Paul Wegener recreaba una historia medieval de origen judío, en la cual el rabino de Praga crea una estatua de arcilla y le da vida, poniendo un signo mágico en su corazón. Esta historia le serviría para otras versiónes que realizó en 1917 y 1920 sobre el mismo tema, siendo la de 1920 la que nos ha llegado a nosotros.

'Homunculus', de Otto Rippert, creada en 1916 durante la Primera Guerra mundial, melodrama de temática fantástica dividido en seis partes y desgraciadamente película perdida, contaba la historia de un hombre que odia a la humanidad y llega a ser dictador de un gran país. Otra película perdida, 'El otro' de Max Mack, realizada en 1913 recreaba una historia parecida a la del Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson, donde un hombre tras sufrir una caida de caballo ve como resurge su otro "yo" que lo lleva a cometer un delito.

Tras estos titubeos, llegó en 1920 'El Gabinete del Dr. Caligari' de Robert Wiene, la película que inició realmente la corriente expresionista. Con guión creado por el checo Hans Janowitz y Carl Mayer, fue concebida en su origen como una crítica a la autoridad. Pero tras cambios en el guión, la película, a la que se añadió un prólogo y un epílogo que no estaban en el guión inicial, produjo el efecto contrario, y el resultado fue un film conformista, donde se mostraba la glorificación de la autoridad y sólo un loco (en este caso, el protagonista del film) podía ir en contra de ella. Aun así, nadie puede discutir su valor artístico, con decorados pintados que reflejaban la psique humana. Una psique humana atormentada, una "realidad" a nivel de subconsciente que causó un gran impacto en el momento de su estreno.

Un talentoso director, F. W. Murnau, tras una serie de películas en que fue desarrollando su técnica y estilo, se sintió atraido por el cine de terror, y creó una de las obras primigenias de este género, la conocida 'Nosferatu el vampiro' en 1922. Película que unía dos estilos, el expresionismo y el romanticismo, se ha convertido en uno de los pilares del cine de terror de todos los tiempos.

En 'El hombre de las figuras de cera' (1924) de Leo Birinsky y Paul Leni, la temática fantástica no viene de algo sobrenatural, sino de la realidad más dolorosa. Dividida en episodios, a veces como una especie de ensueño, la relajación queda anulada por la historia del psicópata Zar de Rusia Iván el Terrible, o la presencia de Jack el Destripador.

En 'Del alba a medianoche' (1920), los decorados exprimen al máximo todas las ideas expresionistas. La historia sin embargo muestra unas tendencias realistas que serían más comunes a medida que pasaran los años. Un cajero de banco derrocha su dinero en prostitutas y clubs nocturnos, y al final se suicida para evitar a la policía. El mensaje aquí comienza a ser claro, y es que es mejor quedarse en la seguridad del hogar burgués, que vivir aventuras. La idea de la calle, pues de eso se trata, sería un leit-motiv común más adelante.

Del alba a medianoche
Del alba a medianoche

Algo tan propio de la mente alemana como la idea del Destino, queda reflejada también en una serie de películas del director vienés afincado en Alemania, Fritz Lang. En 'Las tres luces' (1921), película dividida en episodios, las acciones del tirano son dictados del Destino, y en 'Los Nibelungos' (1923-1924), recreación del poema El Cantar de los Nibelungos, el Destino se manifiesta por medio de pasiones e instintos ingobernables.

Al contrario, la idea de los instintos liberados de las maquinaciones del Destino, se plasman en una serie de películas creadas por el guionista Carl Mayer. En la expresionista 'Genuine' (1920) de Robert Wiene, realizada tras Caligari, Genuine es una vampiresa que se dedica a enamorar y arruinar a todo hombre que conozca. Vampiresa en el sentido de mujer fatal, no por el que se conocería años después de chupadora de sangre. Aunque pensándolo bien, el término de chupadora de sangre también le viene bien en sentido figurado.

Escalera de servicio
Escalera de servicio

En 'Escalera de servicio' (1921) se repitió el motivo que inició 'Del alba a medianoche', un motivo que sería conocido como realismo, alejándose, aunque con influencias estéticas, del expresionismo. Dirigida por Leopold Jessner y Paul Leni, una criada recibe cartas de su prometido. El cartero que se las lleva está enamorado de ella e intercepta las cartas de su prometido. El cartero mata al amante con un hacha y la muchacha sube al tejado y se arroja a la calle. Una historia así sólo pudo causar impresión.

De ese mismo año es también 'El rail' de Lupu Pick, otro dramón de órdago que cuenta la historia de un guardavías que vive con su mujer y su hija en una serranía boscosa y cubierta de nieve. Un día llega un inspector ferroviario que seduce a la hija. La madre los descubre en la intimidad y se adentra en la noche fría para rezar frente a una imagen y muere por congelación. El padre estrangula al inspector y es detenido. La hija enloquece.

En 'La noche de San Silvester' (1923) también de Lupu Pick, un matrimonio vive con la suegra del esposo en la misma casa. La suegra odia a la mujer de su hijo. La mujer, cansada, le pide a su marido que le diga a su madre que se vaya de casa. El hombre no puede hacerlo y se suicida.

El rail
El rail

Esta temática realista que refleja la idea de los instintos, alejada de la temática fantástica aun con ciertos toques expresionistas, y que nos muestra a la baja clase media como criaturas oprimidas y atormentadas, llega a su cumbre con una de las mejores películas de la época. Carl Mayer escribió de nuevo el guión, y fue dirigida por F. W. Murnau: 'El último' (1924) cuenta la historia de un portero de hotel, interpretado por Emil Jannings, que es despedido y mandado a los lavabos como cuidador de los baños. Le oculta a su familia que ya no es portero de hotel, pero un día lo descubren. Además de la historia, se descubren innovaciones técnicas como la cámara en movimiento, que tanto tuvo que influir en Hollywood.

F. W. Murnau, tras realizar su célebre 'Nosferatu el vampiro' se sintió atraido por ese realismo y el tema de la calle, y realizó 'El nuevo Fantomas' en 1922, donde un petimetre se enamora de una joven que lo lleva a su perdición. Su vida se arregla cuando encuentra a su verdadero amor, una amiga que lo amaba en secreto, y vive con ella en la tranquilidad del hogar. En el apartado técnico, por primera vez se incorpora la cámara desencadenada, que es la cámara en movimiento, a diferencia de lo que era habitual entonces que era una cámara estática.

En 1923, 'Sombras' de Arthur Robison, con un gran componente expresionista, evoca casos típicos de tratamiento psicoanalítico, en la cual unos invitados son hipnotizados y el anfitrión quiere que apuñalen a su mujer. Este mismo año, en 'La calle' de Karl Grune, se refleja la idea de que la calle es el caos, y el caos un medio que termina en el reino de la policía, la autoridad, la única justa y sabia: un burgués quiere conocer la vida nocturna de la ciudad y lo implican en un caso de asesinato. Intenta suicidarse, pero una vez comprobada su inocencia, vuelve a su casa con su esposa y a su tranquilo y rutinario hogar. Se califica a la calle como un lugar donde gobierna la ley de la jungla y la felicidad es perseguida en el juego y en fútiles aventuras sexuales.

Los niveles estéticos de estas películas realistas son menos acentuados que los logros conseguidos por las tendencias expresionistas. Y a diferencia de estas se dejan los estudios y comienza a rodarse en exteriores. Los niveles argumentales de estos melodramas, al contrario, son merecedores de elogios.

Otro de los estilos que surgió en el cine alemán, fue, valga la redundancia, el Gran Estilo, películas a las que Siegfried Kracauer describía de la siguiente manera "estas películas descansaban frecuentemente en el encanto de hermosas puestas en escena para ocultar su vacuidad. Todo eran adornos. Ayudaba a adormecer la conciencia social". 'Tartufo o el hipócrita' (1925) de F. W. Murnau, se rodó tras el éxito mundial de 'El último', y seguía este gran estilo. De nuevo Emil Jannings en esta versión de la novela de Moliere que no entusiasmó demasiado.

Tartufo
Tartufo o el hipócrita

Ese mismo año, F. W. Murnau rodó su última película en Alemania, la superproducción 'Fausto' basada en la historia de Goethe, y considerada la última película expresionista del momento. No tuvo éxito y casi arruina a los estudios UFA, pero tiene buenos efectos visuales muy adelantados para la época.

Los Kulturfilme eran películas documentales, producidas por UFA desde 1924 que consiguieron una gran demanda en el mercado internacional. Entre otros, 'El camino de la fuerza y la belleza' de 1925, que promovía el deporte y se remontaba también a los tiempos romanos y griegos.

Recogiendo el testigo lanzado por 'La calle' (1923) de Karl Grune, en la que la temática básica era que un burgués se convertía en rebelde y abandonaba la seguridad de su hogar para luego someterse otra vez a las exigencias de la vida convencional, surgieron las "películas de la calle". Sin embargo diferían en un punto de la de Krune: la calle era ahora un lugar que acogía las virtudes que habían desertado de la sociedad burguesa.

En 'La calle sin alegría' (1925) de G. W. Pabst, una prostituta que es abandonada por su amante mata a un socialista y luego confiesa su crimen ante el juez para borrar la sospecha de que su amante es el asesino. Película protagonizada por una bella Greta Garbo y la danesa Asta Nielsen que en su proyección en norteamerica fue cortada para dar más presencia a Greta Garbo. En 'La tragedia de la calle' (1927) de Bruno Rahn, una vieja prostituta conoce a un burgués que ha abandonado la casa de sus padres y vive en la calle. Lo lleva a su casa y se enamora de él. Pero la prostituta se suicida cuando su proxeneta mata al amor verdadero del joven, otra prostituta. El joven retorna a su hogar donde llora desconsolado en el regazo de su madre.

Tres páginas de un diario

Tres páginas de un diario

'Asfalto' (1929) de Joe May, contaba la historia de una ladrona que seduce a un policía. Este se enamora de ella, y cuando el policía es acusado de asesinar al amante de la ladrona, esta acude a la policía confesando su complicidad. El policía es liberado y ella entra en la carcel.

La Nueva objetividad o nuevo realismo tuvo su exponente máximo en el director austríaco G. W. Pabst. La nueva objetividad no se comprometía con nada. Existe un cinismo, resignación, desilución por las cosas que suceden aldrededor, mostrándolas simplemente. En 'El misterio de un alma' (1926) Pabst mostraba una historia verdadera de un caso de psicoanálisis. Algunas imágenes oníricas y una historia que mostraba la efectividad del psicoanálisis freudiano. Un hombre, Werner Krauss, tiene miedo de utilizar cuchillos, pues cree que si coge uno matará con él a su mujer.

'Sendas del pecado' (1928) cuenta la historia de una joven millonaria, interpretada por Brigitte Helm, aburrida de su vida con su esposo, y decide ir a un club nocturno con la compañía de unos amigos. La siguiente de Pabst es seguramente la más conocida, el melodrama que cuenta la historia de la prostituta Lulú en 'La caja de Pandora' (1929) con la norteamericana Louise Brooks como Lulú. Ese mismo año, rodaría 'Tres páginas de un diario' también con Louise Brooks, que interpretaba a una joven que tras quedarse embarazada, es mandada a un reformatorio como castigo. Allí conoce a una joven prostituta de la que se hace amiga. Cuando ambas escapan con la ayuda de un amigo, ejercen la prostitución en un club de alterne.

Spione

Spione

Retomando el tema del fantástico, Fritz Lang rodaría en 1927 una de las primeras películas de ciencia ficción de la historia del cine: 'Metrópolis' que mostraba el expresionismo arquitectónico del director. Una obra con importantes efectos especiales para la época y que se convirtió en un clásico. Lang siguió con 'Spione' (1928) película de espías, y con otra de ciencia ficción 'La mujer en la Luna' (1929).

En 1926 se hizo otra versión del estudiante de Praga. Esta vez dirige Henrik Galeen y la protagonizaba Conrad Veidt y Werner Krauss. La película muestra aun la influencia expresionista, con sombras alargadas y un caracter fúnebre y oscuro durante toda la película. Pero el realismo ya se había impuesto con fuerza, dando especial importancia a la vida en la calle. Las películas llamadas cross-section, de caracter documental, como 'Las aventuras de un billete de diez marcos' (1926), 'Berlín, sinfonía de una gran ciudad' (1927), 'Mercado de Berlín' (1929) y 'Hombres del domingo' (1930) mostraban a los berlineses en escenas cotidianas, pasando un día libre, comprando su productos y viviendo el día a día. Vistas actualmente resultan un documento impactante de como era la vida prehitleriana en Berlín.

Accidente

Accidente

'Accidente' de 1929 es uno de los filmes alemanes más radicales. Un burgués encuentra una moneda en la calle, y la apuesta a los dados en una taberna. Gana, pero al salir ve que lo sigue un ladrón, y se oculta en un edificio. Aparece entonces una prostituta que lo sube a su habitación, y cuando el hombre cree que ha tenido suerte, el proxeneta de la prostituta aparece y le roba la cartera. Al final termina en un hospital con la cabeza vendada. El film fue prohibido por su efecto brutalizador y desmoralizador.

En el mismo año de 'Accidente' surgieron películas de caracter izquierdistas, la mayoría socialistas, como 'Así es la vida' de Carl Junghans, cuyo mensaje final es de resignación ante las penurias de la vida, o 'Jenseits der Strasse' de Leo Mittler, que trataba el tema del paro, ambas de 1929.

La nueva objetividad y su falta de compromiso social comenzó a desmoronarse a partir de 1930. Desaparecen las películas de la calle y surgen películas críticas con la sociedad burguesa como 'El Angel Azul' (1930) de Josef von Sternberg, o que median entre la anarquía y la autoridad 'M, el vampiro de Düsseldorf' (1931) de Fritz Lang. En 'El testamento del Dr. Mabuse' (1933), Lang critica a los nazis. 'Carbón' (1931) de Pabst es una evolución hacia causas sociales; 'La comedia de la vida' también de Pabst, es una aproximación a la marcha revolucionaria pero con titubeos.

La comedia de la vida

La comedia de la vida

Todo este maremagnum de creatividad y desarrollo, quedó interrumpido de golpe con la llegada de los nazis al poder en 1933. Antes de la llegada de Hitler, ya existían tendencias pronazis en algunas películas, como en algunas de montaña. Tras la llegada al poder de Hitler, la industria del cine se puso al servicio del nuevo régimen. Con su llegada, se puso punto y final a la época dorada del cine alemán, que no resurgiría de sus cenizas hasta bien entrado los años 60, con directores como Werner Herzog, o Rainer Werner Fassbinder. Pero como suelen decir, es otra historia.

Bibliografía:
Siegfried Kracauer, "De Caligari a Hitler: una historia psicológica del cine alemán" - Paidós Comunicación 73 Cine, 1985.
Lotte H. Eisner "La pantalla demoníaca" - Cátedra: Signo e imagen, 1996.


Creado el 20 noviembre, 2010.

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